Malditos Bastardos

Porque no todo en la vida es cómic, voy a hablar de la sorprendente última película de Quentin Tarantino. La obra en cuestión se titula Malditos Bastardos y la recomiendo encarecidamente a todos los seguidores de este violento director. A los que no os suele gustar Tarantino, no creáis que la violencia de Reservoir dogs no es gratuita, no penséis que el baile de John Travolta y Uma thurman sea uno de los grandes momentos del cine u os haya dado repulsión alguna de las escenas de Kill Bill vol. 1 y 2; ni se os ocurra ir al cine, cogerla en el videoclub o bajarla ilegalmente de Internet. A los que no estéis en ninguno de los casos anteriores, no perdáis el tiempo y acudid inmediatamente al cine. Merecen la pena cada uno de los céntimos que hay en esos 6’50 euros (5 con carnet de estudiante).

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Dicho esto tengo que añadir que en este post habrá spoilers, porque me apetece hablar sin tapujos de una de las grandes polémicas que crea la película y no quiero tener pelos en la lengua para decir lo que pienso. Así que a partir de aquí, avisados quedáis.

Así que abrochaos el cinturón, vestíos de traje negro y corbata, colocad de fondo la música de la primera escena de Pulp Fiction, y dejad vuestra katana de Hatori Hanzo a un lado de vuestra silla porque con Tarantino el viaje siempre es movido.

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En primer lugar, voy a decir lo que no me gustó, para poder explayarme después en todo lo que sí me gustó. No me gustó que Tarantino se está empezando a pasar con sus escenas de diálogos reposados, porque aunque sean ingeniosos, en Malditos Bastardos algunos son un poquitín largos. No me gustó que tenga conciencia de que es un director consagrado porque puede permitirse alargar la película con planos y escenas que antes no habría considerado necesarios. Y no me gustó… nada más, porque de todo lo demás no sobra nada.

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Sí me gustó que Malditos Bastardos tiene todo el espíritu de Tarantino. Está dividida en capítulos y es una película coral en la que, aunque no hay saltos en el tiempo, sí que está contada a través de las escenas de personajes que están más relacionados de lo que ellos podrían llegar a suponer nunca.

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El personaje de Landa (Christoph Waltz) es increíble. Es uno de esos malos malísimos que aparecen durante toda la película como una mosca en nuestra sopa, como una espada de Damocles que pende sobre el resto de personajes para recordarles que su existencia puede concluir en cualquier momento. Desde la primera escena en la que aparece en una pequeña granja lechera para localizar a una familia escondida bajo las tablas del suelo, se sabe que Landa va a ser el prototipo de nazi cabrón dispuesto a cualquier cosa para llevar a cabo su trabajo. Siempre con actitud reposada, eso sí, comiendo y bebiendo tranquilamente mientras decide el destino de la persona con quien esté hablando en ese momento. Un vaso de leche y una gran pipa de fumar son sus primeros objetos en la película. Algo muy pacífico, ¿verdad? Hasta que compara a los judíos con ratas y les pide a sus soldados que disparen al suelo. Solo un personaje escapa: Shosanna.

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Shosanna (Melanie Laurent) es otro buen personaje. La niña judía que crece en París con una falsa identidad encargándose de un cine, hasta que el destino quiere que se cruce con un soldado llamado Frederick Zoller que está loco por sus huesos. Frederick es también un héroe de guerra que mató a casi trescientos enemigos apostado desde lo alto de un campanario, y es además el actor que se interpreta a sí mismo en una película de propaganda. Frederick, enamorado de Shosanna, convence al director para que el estreno sea en el cine de la chica. ¿Qué hace ella? Aceptar, cómo no. ¿Qué planea después? Encerrar a todos los asistentes al estreno, a todo el cuadro de altos mandos del ejército nazi en su cine, y prender fuego después. Me gustó mucho el reencuentro de ella con Landa. Y la sonrisa que emitimos todos los espectadores cuando él le pide un vaso de leche.

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La otra cara de la misma moneda, o mejor dicho el tercer vértice del triángulo, es el de los Bastardos, un grupo de judíos americanos que son la mosca en la sopa o la espada de Damocles sobre los nazis. Ellos se atienen a sus propias reglas y su único objetivo es conseguir el mayor número de cabelleras nazis posibles. Aldo Raine (Brad Pitt) es el líder, sin remordimientos y con ganas de divertirse a toda costa. El sargento Donny Donowitz (Eli Roth) es llamado El oso judío, y es uno de los Bastardos a los que más temen los nazis. ¿La razón? Que antes de aparecer siempre se escuchan unos golpes. A continuación, aparece con un bate… y golpea la cabeza del nazi en cuestión hasta que muere. Otro miembro importante es el sargento Hugo Stiglitz, liberado de la prisión por los Bastardos después de que matara a trece miembros de la Gestapo él solo.

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Viendo este cuadro no es de extrañar que el mismo Hitler aparezca varias veces en la película enfadado con ellos. Y aprovechando que ha aparecido el nombre, diré que el Führer está visto, desde el punto de vista de Tarantino, como un ser ridículo y bastante cómico. Después de todo, el malo de la película realmente no es él, es Landa.

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Si me queda hablar de alguien más, sería de Bridget von Hammersmark (Diane Kruger), una actriz del bando de los alemanes que resulta ser una espía para los aliados. Ella se entera de que al estreno de la película van a ir los altos mandos y propone introducir a tres de los Bastardos en el local para que maten a los que puedan, sin que ellos lleguen a saber que Shosanna, la dueña del cine, planea otro tipo de masacre por su cuenta.

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Presentados los personajes, hablaré de algunas escenas. Como ya he dicho, la presentación de Landa es genial. La presentación de los Bastardos no se queda atrás. En una emboscada hecha a un grupo nazi, se van presentando uno a uno al más puro estilo de Kill Bill: con nombre en letras de colores y flashback bestia para demostrar lo violentos que son.

Los métodos de los Bastardos son muy del estilo de Tarantino. ¿Acaso la introducción que hace Aldo cada vez que va a marcar a un nazi no recuerda a otras películas de Tarantino? Aquí, Aldo pregunta tranquilamente al nazi en cuestión si al volver se quitará el uniforme. Cuando el nazi responde que sí, Aldo afirma que no le gusta porque si se quita el uniforme no sabrán que es nazi, y a él le gusta que todos sepan quiénes son los nazis. Así que decide (reposadamente) hacer con su navaja una svástica en la frente del individuo en cuestión. Si no recordáis ningún antecedente de Tarantino, os refrescaré la memoria:

– En Pulp Fiction, Jules (Samuel L. Jackson) solía leer un pasaje de la Biblia (Ezequiel 25,17): “El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del Valle de la Oscuridad porque es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos, y tú sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti.” ¿No empezaba también de forma tranquila y acababa a lo bestia?

– En Kill Bill tenemos otra muestra: el discurso que hace O-Ren Ishii (Lucy Liu) al consejo de yakuzas. Muy tranquila al principio, pero muy exaltada al final.

Y lo que más me gusta de las películas de Tarantino: que cualquier personaje puede morir. Da igual que seas el protagonista, el antagonista o un secundario muy secundario. Tienes las mismas posibilidades de vivir o morir que los demás. Sólo hay tres reglas: no encontrarte en mitad de una trifulca, no ser el objetivo de una venganza y no mostrar debilidad. Si te encuentras en mitad de una pelea, es cuestión de suerte. Si eres el objetivo de una venganza, no te salvas. Y si muestras debilidad no mereces salvarte. Supongo que esto es lo que piensa Tarantino visto lo visto.

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Los que mueren en esta película son, en primer lugar, un montón de nazis porque son el objetivo de una venganza. Y ya, casos individuales, tenemos en primer lugar a la familia Dreifus. ¿Por qué mueren ellos? Porque el hombre que los tenía escondidos no quiso mostrar debilidad ante Landa y acaba delatándolos. Shosanna se salva porque no muestra debilidad al tener la sangre fría de correr y dejar a sus familiares atrás. También mueren algunos de los Bastardos en la escena en la que se encuentran en la taberna con Hammersmark, porque se arma una trifulca. Tenemos en esa escena a un soldado que acaba de ser padre y que acaba muriendo a manos de Hammersmark. ¿Por qué? Porque cuando Aldo quiere bajar a por la actriz, el soldado muestra debilidad al permitirle hacerlo y bajar el arma.

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Dos casos significativos son los de Frederick y Shosanna. En mitad de la proyección, él va a verla porque está enamorado de ella y ella, para quitárselo de encima y no frustrar sus planes, acaba matándolo. Justo después de dispararle, ella sigue viendo la película y se siente culpable. Él emite un sonido y ella se acerca conmovida… él la mata de un disparo. No hay cabida para la debilidad en el mundo de Tarantino.

También muere Hammersmark de manos de Landa. Supongo que por ser objetivo de la venganza de éste cuando se entera de que ella es espía para los enemigos. La escena en la que él le pide el pie para probarle el zapato que se había dejado en la taberna es increíble.

Y tenemos a la gran polémica de esta película. En mismo Adolph Hitler asiste al estreno. Realmente pensé durante toda la película que no iba a morir. En fin, es el Führer, ¿quién se atreve a matar al Führer? Tarantino se atreve. Él no se limita a darle una pistola y dejar que lo haga solo. Él pone a dos de los Bastardos, arma en mano, disparando en un estado de locura al gran dictador y desfigurándole la cara con los disparos. ¿Quién se iba a pensar que Tarantino se atrevería a hacer algo así? Y sinceramente, me gustó. Entiendo que puede no gustarle a mucha gente, entiendo que los críticos se echen las manos a la cabeza y se rasguen las vestiduras, pero a mí me gustó. No pretendo justificarlo, pero, si ya te metes en camisa de once varas hablando de un ficticio grupo que se dedicaba a matar nazis, si te inventas el estreno de una película y te añades que los altos mandos del nazismo fueron al estreno y sufrieron la venganza de los judíos… ¿por qué no ir más allá y matar también a Hitler? En el mundo posible que crea Tarantino es coherente que suceda: es objeto de la venganza de mucha gente.

Supongo que si a Umberto Eco le apetecía envenenar a un monje cuando escribió El nombre de la rosa, a Tarantino le apetecía matar a Hitler cuando hizo esta película.

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Y no puedo terminar sin hablar de la escena final. Mientras veía la película no lo adiviné, pero ahora sé que no podía haber acabado de otra forma. Landa propone a Aldo no avisar de su ataque terrorista a cambio de una serie de privilegios cuando la guerra acabe. “Uy…”, me dije. “Landa está mostrando debilidad…” Y así es. Van a la frontera y Landa se rinde con una sonrisa, seguro de su triunfo. Aldo, por supuesto, mata al ayudante de Landa y le pregunta a éste si cuando consiga sus privilegios se quitará su uniforme. A partir de aquí, todos los espectadores sonreímos: Aldo iba a marcar a Landa con la svástica en la frente. Su gran obra maestra. Un final feliz.

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Sé que muchos no estaréis de acuerdo con todo lo que he dicho, pero es mi opinión y estoy dispuesta a defenderla. Ya sabéis dónde dejar comentarios.

Nos vemos con la próxima película de Tarantino.

Peligro sepulcral: el C.S.I. de Tarantino.

Who are you? Who, who…? Who, who…?”

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Hace poco vi por fin el capítulo de CSI escrito y dirigido por Quentin Tarantino. Había oído dos versiones. La de aquel que me dijo que no le gustó, y la de aquel que me dijo que le gustó. Me quedo en un punto medio.

A ver, el capítulo está bien, la historia es buena (un CSI secuestrado por un psicópata y el resto que tienen que seguir las pistas). Y además, desde la primera imagen es Tarantino al cuadrado (yo veo a Nick en su coche, cantando con ese plano, y aunque nadie me lo dijera, hubiera jurado que eso es Tarantino). Y todo el capítulo es una sucesión de tópicos de Tarantino. Pero… no sé. Le veo dos fallos.

El primero es que Tarantino está muy bien creando sus propios personajes, pero haciendo que otros personajes sean suyos… no lo acabo de ver. Excepto Grissom, todos los demás, actúan como si acabaran de salir de una peli de Tarantino, y eso no le pega a CSI.

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El segundo fallo es que, como ya he dicho, todo el capítulo es una sucesión de tópicos de Tarantino, diálogos suyos, planos suyos, la escena en la que hay dos personajes y uno le cuenta una anécdota a otro, Nick llevado en el maletero de un coche, enterrado en un ataúd, espacios claustrofóbicos, personajes al límite… El fallo que le veo el guión parece hecho de trozos de otros guiones de Tarantino. Creo que un guionista o director, al dirigir un capítulo suelto, debe incorporarse al ritmo que lleva la serie, y no la serie la que se incorpore al ritmo del director, aunque aporte su toque personal. Pero es que incluso el título del capítulo doble lleva lo de Volumen 1 y 2.

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Así que en general me gustó (es Tarantino, ¿cómo no me iba a gustar?), pero se podía haber esforzado más al hacer el guión.

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P.D.: Por cierto, muy rápidos los de Loreal al hacer un anuncio con Nick en un ataúd de cristal anunciando champú anticaspa. Me pregunto si lo harían para exhibirlo cuando en Estados Unidos se vio este capítulo por primera vez, o lo pensaron después de verlo.

Banners y otras cosas…

…y debo decir que las otras cosas no son Flappys… (Lo sé, lo sé, es un chiste demasiado malo incluso para mí)

Si se fijan un poco más abajo, en el lado derecho de la pantalla aparecerá un banner para enlazar esta página… Todo el mérito corresponde al utilísimo post de La Espada de Orion que explica como crear uno.
Y, por supuesto, todos los errores me corresponden a mí y nadie más que a mí, seguiré haciendo pruebas, pero me gusta el actual.

Más cosas…

¿Alguien sabe cuánto tiempo aguanta un chupa-chups antes de ponerse malo? Es que me ha dejado la duda Teodoro en un comentario y no sé lo que aguantará… (por cierto Teodoro, no es un chupa-chups cutre, es un ¡¡kojak!!, que aún existen niveles… ;D). A todo esto, las fotos de Antonio recibiendo el chupa-chups están en el blog de Laura, pero, por alguna razón extraña, aún no han sido publicadas…

Ayer por la tarde/noche estuve disfrutando con Kill Bill vol.1, ¡qué buena es esta película! ¡qué mala es el vol.2! (que caerá esta tarde noche si nada lo impide). Lo único bueno de esta película es…

Algo básico en la mitología de los comics es que cada superhéroe tiene su alter ego. Batman no es otro que Bruce Wayne, Spiderman se llama Peter Parker. Cuando el personaje se despierta por las mañanas sólo es Peter Parker, tiene que ponerse un traje para convertirse en Spiderman. Y esa es la característica que hace de Superman algo único. Superman no se convirtió en Superman, sino que nació como Superman. Cuando se despierta cada mañana, es Superman. Su alter ego es Clark Kent. Y su traje, el que lleva esa enorme S, es la prenda en la que estaba envuelto cuando la encontraron los Kent siendo un bebe, esa es su ropa, lo demás, las gafas, el traje azul, es su disfraz. Es un disfraz que Superman se pone para ser uno más de nosotros. Clark Kent es su visión de nosotros, ¿y cuáles son las características de Clark Kent? Es débil, no confía en si mismo, es un cobarde. Clark Kent, Superman critica así a toda la raza humana. Igual que Beatrix Kiddo a la señora de Tommy Plympton.

Exactamente, el monólogo de Bill sobre Superman…

¿Opiniones a favor o en contra de este monólogo?

Ya sé que ayer insistía en que iba a avanzar en la lectura de Eragon, pero… ¡¡me capturaron Calvin & Hobbes!! Debo decir que es mucho más entretenida su lectura que la de la novela, además… no creerán que lo de Supreme Power se hizo sólo, ¿verdad? Lo cierto es que lo estuve haciendo, al menos al principio, a la par que veía Kill Bill, pero tuve que dejar de hacerlo, me atraía mucho más la película que el posteo…
Al menos ví el capítulo de Sexo en Nueva York… Sigo pensando que más que Sexo en Nueva York debería llamarse “Hablando de sexo en Nueva York” pero en fin… supongo que venderá más el título que han puesto originalmente.

Por cierto, Marisa, si lees esto, Roberto es bastante parecido a este sujeto… Está bien, está bien, estoy exagerando un poquito (pero no mucho, no te creas)…

Leo en Es la hora de las tortas!!! que trás el cierre de Excalibur en el número 14, se anuncia para noviembre… ¡¡¡el primer número de New Excalibur!!! Me parece a mí (y no creo estar muy lejos de la verdad) que hay algún problemilla entre Quesada y Claremont… ¿Cuánto tiempo le quedará a Claremont en Marvel? ¿Le dará DC una serie de Batman o volverán los Siete Soberanos? ¿Se irá Alan Davis con él a Batman (ojalá)?

A los culés os puede interesar esta noticia que aparece en Reflexiones de un bot… Si cuando dicen que es más que un club… XD

Por cierto, la excusa de Alan Moore para irse de DC es…, en fin, cómo decirlo… ¿penosa? Si te quieres ir, vete, hombre, vete, pero no digas que es por culpa de que Joel Silver ha dicho que das el visto bueno al guión de V for Vendetta y culpes a DC de ello… Si tienes otras razones pues las dices y te vas, pero no esperes a poner como excusa una chorrada así que no se lo cree nadie (o al menos nadie con un poco de cabeza). Qué pena que en los últimos tiempos no hayas hecho nada decente y tengas que darte publicidad así, qué lástima.

Por si tienen curiosidad, los post al texto de Rafa Marín sobre Star Wars han llegado ya a los 724… No sé en cuanto estará el récord de comentarios en un posteo, pero…

Y me voy ya, que tengo que seguir currando…

Nada más.

Aaaaaaaaaaaaaaaadios