Manga: Chobits

char1chobits.jpgGuión: Clamp
Dibujo: Clamp
Entintado: Clamp
Color: Clamp

Comedia romántica con elementos de ciencia-ficción y toques de intriga. En un futuro no muy lejano los ordenadores han logrado evolucionar hasta niveles impensables, se le ha dado apariencia humana (apenas se distinguen de una persona normal) y son utilizados para más trabajos que las simples tareas informáticas. El protagonista de la historia es Hideki Motosuwa, un joven estudiante de 18 años que vive en un apartamento en Tokyo y que trabaja a tiempo parcial para pagarse los gastos. A Hideki no le llega el sueldo para comprarse un ordenador, siendo el único de clase y del trabajo que todavía no tiene uno, hasta que una noche encuentra abandonado entre la basura a uno de estos ordenadores con la forma de una joven y hermosa muchacha.

char2chobits2.jpgCreyéndose afortunado, Hideki la “instala” en su habitación con la esperanza de que le ayude a realizar las tareas domésticas, sin sospechar que su vida va a dar un giro de 180 grados. Chi está totalmente “en blanco” e Hideki tiene que enseñarle desde cero, ya que ella aprende imitando todo lo que ve, lo que dará pie a alguna que otra situación cómica (como cuando descubra alguna de las abundantes revistas o videos eróticos que el protagonista tiene en su desordenado apartamento) y a algún que otro problemilla. Además, Hideki pronto comenzará a descubrir que la joven-ordenador, a la que llama bautiza Chi (ya que “Chi” es lo único que dice al principio), puede ser un modelo muy especial al que llaman “Chobit” y que es una especie de “leyenda urbana”. [Este texto está sacado de Guia del cómic]

Precio: 8.00 € (Números 1 al 7, el 8 cuesta 6€ por tener muchísimas menos páginas)

chobits.jpgY es bastante curioso, tiene una buena mezcla de varios géneros: el futurista con esos robots humanoides (que a duras penas se distinguen de los humanos reales – a no ser por sus “orejas” claro-), la comedia romántica entre Hideki y varios personajes (realmente los toques de comedia y los románticos recuerdan a muchas otras series, pero esto es algo habitual). De todas formas, aunque es muy recomendable su lectura, sobre todo porque es bastante entretenida (en general, hay algún momento que es bastante coñazo, todo hay que decirlo), el dibujo es bueno y la trama (aunque con un final previsible – o quizás no tanto -) es lo suficientemente sólida como para que no pierda interés su lectura y algunos de sus secundarios son de lo mejorcito (concretamente, Ciruela a la que podéis ver aquí al lado… es la pequeña, no la grande – NOTA MENTAL: realizar reflexión de por qué los personajes secundarios en los manga se comen con patatas a los secundarios en los cómics -)… tiene algún problemilla que otro. Entre otros, el problema del contraste entre el dibujo habitual del manga y el dibujo (mucho más simplificado) de los libros ilustrados que va leyendo Chi (libros por cierto que van contando la historia de su relación con Hideki y que le traen “recuerdos” de su vida anterior).
La edición de Norma, por su parte tiene varios problemillas que me llevan a reflexionar sobre los productos que nos venden los editores de cómic… en este manga se puede ver que nadie repasa lo que se va a imprimir… Existen varios “bocadillos” que o directamente no tienen nada escrito o en lugar del texto que correspondía aparece una llamada que dice: “falta traducción”, y a pesar de que falta la traducción lo publican igualmente… Vale, lo “solucionan” al estilo Norma que tantas críticas les dió por el famoso primer tomo de Superman/Batman, con una página extra en el siguiente tomo (eso en una ocasión, en otra tardaron más de un tomo en corregir el fallo) donde añadían una página reducida con la página y el texto que faltaba en la misma…

Les voy a hacer una sugerencia para la próxima ocasión (tanto a Norma como a las demás editoriales), existen unas cosas llamadas pegatinas… si quieren solucionar un fallo así, tampoco es necesario que reediten los tomos, pueden añadir en el tomo siguiente unas pegatinas con la forma del bocadillo que está equivocado y así permitir que el fallo sea solucionado de una manera que permita la relectura de la obra sin mayores problemas… y ya verán que contentos se ponen los lectores. Siempre es mejor pagar el coste de una pegatina (tampoco se pasen con el grosor de la misma que nos conocemos, ehmm, lo de que tiene que ser adhesiva se entiende, ¿no?) que el coste de un tomo entero… Por cierto y antes de que les echen la culpa a las imprentas, si no revisan las pruebas que se les envían, la imprenta no tiene la culpa…

Ya sé, tendría que hacer ahora un listado de los muchos momentos divertidos que aparecen a lo largo de la obra, pero no lo voy a hacer, sólo un par de ellos… Las sesiones matinales de gimnasia de Ciruela (que por alguna extraña – bueno, no tanto – razón siguen tanto Hideki como Chi) y lo padre que puede llegar a ser un padre… Con el “problemilla” que podría producir un reinicio de Chi, eso sólo se le puede ocurrir a un padre…

Nada más.

Aaaaaaaaaaaaaaaadios