Harry Potter y el Príncipe Mestizo: la película.

Como ya sabéis los que leéis con regularidad el blog, soy una gran seguidora de la serie Harry Potter. Siempre he leído los libros antes de ver las películas, no podía esperar a que tradujeran el libro en español y lo leía en inglés y además he escrito varios post sobre la serie cuando aún no habían aparecido todos los libros. Por eso no puedo dejar de opinar sobre lo que para mí es una de las mejores adaptaciones en cine hasta ahora.

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Harry Potter y el el misterio del príncipe, aparte del desacuerdo con la traducción del título, me gustó bastante. Pero vayamos por partes.

La película ya empieza eliminando cosas. No aparece la conversación de Dumbledore con los tíos de Harry, una conversación que a mí me parece vital y muy emotiva, ya que el mismo Albus Dumbledore, aquél que ha cuidado de Harry en la distancia desde que tenía un año le recuerda a Petunia su promesa de tratar a Harry como si fuera su propio hijo, promesa que no ha cumplido en absoluto. También le recuerda una conversación que tuvo con ella cuando se enteró de que su hermana era bruja y ella quería estudiar también en Hogwarts a pesar de no serlo. Además es una despedida de Dumbledore. Les pide a los tíos que acojan a Harry hasta el momento de ser mayor de edad. Y esta despedida es importante porque Dumbledore no estará el verano siguiente, cuando esto ocurra.

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Como empieza la película es con los mortífagos atacando Londres. Recuerda a la conversación del Primer Ministro inglés con el Ministro de Magia con la que empieza el libro: los mortífagos han tomado la ciudad y todos deben luchar. Es también un preludio a lo que será el séptimo libro. A continuación, Harry ligando con una camarera muggle. En este momento decidí ver la película como si no hubiera leído el libro. Pero cuando aparece Dumbledore y lleva a Harry a convencer a Slughorn para que acepte un puesto de profesor. Porque a partir de este momento se convierte, según mi opinión, en una de las mejores adaptaciones de un libro de Harry Potter que han hecho hasta la fecha.

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La siguiente escena me puso los pelos de punta: el juramento inquebrantable. A pesar de que cualquier espectador curioso hubiera podido ver un rastro de embarazo en Helena Bonham Carter cada vez que la cámara enfocaba más abajo de su corsé, la escena es tal cual me la imaginaba en el libro: Bellatrix “obliga” a Snape a hacer un juramento inquebrantable con Narcisa para proteger a Draco y cumplir su misión si éste no pudiera cumplirla. El destino ha quedado sellado: Dumbledore morirá.

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Ya en la Madriguera empieza lo divertido: la aparición de Ron, Hermione y Molly en las escaleras preludian las risas que tendrán lugar durante toda la película. Las escenas divertidas de adolescentes intentando sobrevivir en un mundo de posibles parejas me gustaron, a pesar de que Hogwarts ha empezado a parecerme más un lugar de ligoteo que un colegio inglés propiamente dicho. Pero están bien llevadas la relación de Harry con Ginny y la relación de Ron con Hermione. No está la escena en la que Ginny besa a Harry en medio de la Sala Común después de ganar el partido de quidditch, pero no se puede tener todo.

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La parte seria también está bien llevada y no falta ninguna escena importante: Draco inmovilizando a Harry en el tren, estudio de pociones con Slughorn, aparición del libro de pociones propiedad del Príncipe Mestizo, recuerdos de Tom Riddle, Dumbledore con la mano dañada, ataques de alumnos contra el director, Snape más sutil que nunca y sobre todo Draco en solitario intentando cumplir la misión que le ha sido encomendada por el Señor Tenebroso para recuperar el honor de su familia ahora que Lucius está en Azkaban.

También han añadido alguna cosa sin importancia: un ataque a la Madriguera. Es cierto que no aparece en el libro, pero puedo entender su aparición como un preludio de lo que será la séptima película. El detalle de Arthur diciendo a Harry que todos los miembros de la Orden están siendo perseguidos, o el detalle de que aparezca Fenrir Greyback como mortífago.

Sí que hubiera añadido alguna cosa al final de la película: una lucha encarnizada entre mortífagos y miembros de la Orden. Pero me estoy adelantando.

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Tengo que hablar también de los actores. La mayoría muy bien elegidos. Empecemos por los peores. ¿A quién se le ocurrió que David Thewlis sería un gran Remus Lupin? Si ya sobraba en las películas anteriores, en esta está de más. Sin duda, es lo peor de la película.

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Un gran acierto elegir a Jim Broadbent para el papel de Slughorn. Da la talla y la supera con creces. No tenía ninguna imagen concreta de este profesor, pero sin duda, sería él. Otro actor inglés que pone el listón alto para los numerosos profesores que han pasado por las aulas de Hogwarts.

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Los mejores, los de siempre. Albus Dumbledore ha dado la talla en esta película en la que puede lucirse un poco más. El chico que han elegido para hacer de Tom Riddle está correcto. No sé si serán imaginaciones mías, pero se parece físicamente a Ralph Fiennes e incluso pude ver algún gesto característico de él. Aunque Voldemort no aparece, se le puede intuir a través de este actor. Helena Bonham Carter como Bellatrix es asombrosa. Casi parecía que estaba disfrutando realmente cuando se encuentra en Hogwarts destrozando el comedor. Los demás mortífagos muy bien: un Greyback muy bien caracterizado, una Narcisa Malfoy preocupada por su hijo y muy correcta en su papel, un Draco que a pesar de vestir como muggle da la talla como mortífago agobiado por sus responsabilidades, y sobre todo, un Severus Snape que cumple con creces, como debe ser. Es una de las razones por las que Alan Rickman ha subido en mi escala de actores favoritos. A pesar de llevar ya seis películas con el mismo papel, no ha bajado el listón en ningún momento. Incluso en películas en las que apenas le dejaban libertad para interpretar bien al personaje (como la segunda o la cuarta). En esta le dan vía libre y puede lucirse como quiera. Sabe estar en un segundo plano cuando la ocasión lo requiere, como en la escena en la que Ron está en la enfermería y tiene que contemplar el numerito que están dando sus alumnos con hormonas alteradas. Y también sabe lucirse cuando se lo permiten.

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El final es grandioso, pero yo lo hubiera alargado un poco. Cuando Dumbledore llega a Hogwarts con Harry y Draco se enfrenta, los mortífagos aparecen y toman el colegio. ¿Dónde está la Orden del Fénix entonces? ¿Qué ha sido de Lupin, Tonks, Ojoloco y Bill Weasley? ¿Qué hacen los miembros de la Orden mientras Severus mata a Dumbledore? ¿Por qué permiten que Bellatrix campe a sus anchas por el Gran Comedor? ¿Y por qué Bill no se enfrenta a Greyback convirtiéndose así en un medio licántropo? Es lo único que realmente eché en falta en esta película: una lucha entre mortífagos y miembros de la Orden.

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Después, los mortífagos escapan en una salida triunfal. Snape coge a Draco y se lo lleva: prometió protegerle. Pero no se olvida de dar media vuelta y darle un repaso a Harry. Ya me lo pregunté en el libro y aunque aquí no está muy detallado, no sé cómo Harry no se da cuenta de lo que Snape está intentando hacer realmente: abrirle los ojos. Sí, él ha matado a Dumbledore, pero mientras Harry no sepa utilizar la magia más allá del spelliarmus, no podrá contra él, y mucho menos contra Voldemort. “Sin palabras, Potter”, le grita Snape en el libro. “¿Te atreves a utilizar contra mí mis propios hechizo?”, le dice Snape. “Yo soy el Príncipe Mestizo”, le confiesa más tarde en un enfrentamiento que me erizó la piel. Sin duda, Severus Snape es un gran personaje.

Ya sólo nos queda esperar un par de años a que saquen la séptima y última. Hay rumores de que la van a hacer en dos partes, pero si son listos, la harán en una sola: quitarán lo prescindible de esas acampadas de Harry, Ron y Hermione; y se centrarán en la acción que nos gustó a los lectores. Voldemort ha tomado el mundo mágico. Sus mortífagos campan a sus anchas. Snape reinará sobre Hogwarts. Y yo iré al cine a verlo.

Albus Dumbledores es gay

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Y a mí que me parece muy bien. O me lo hubiera parecido si hubiera aparecido en alguno de los libros.

Me explico.

Según J. K. Rowling, en una conferencia celebrada en Nueva York, el director de Hogwarts más célebre de todos los tiempos, es homosexual. O lo era, porque ya está muerto. Según la autora, Albus estaba enamorado de Gellert Grindelwald, pero que cuando él se empezó a interesar por las artes oscuras, Albus se desilusionó y se enfrentó a él.

Además, dijo que cuando estaba leyendo el guión de la sexta película, donde iba a haber una escena de Dumbledore recordando viejos amores, la autora tachó el texto y anotó en el margen: “Dumbledore es homosexual”.

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Cuando hizo el anuncio, los que estaban escuchando la aplaudieron, a lo cual dijo la autora que de haber sabido la acogida, lo habría puesto en alguno de los libros.

De esta forma, se explican varias cosas. La verdad es que no me extraña en absoluto que Dumbledore sea gay. ¿Por qué? Pues ni idea, pero no me sorprende.

Pero digo yo, ¿a esta tía qué le pasa?

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Personalmente me recuerda a cualquiera de los que intervienen en programas del corazón. ¿Qué no? Pues esta mujer está ganando dinero a costa de la vida de otros, y no se corta un pelo en sacar trapos sucios de los muertos. Vale, ya me dejo de bromas.

Soy una gran seguidora de los libros, una gran defensora de ellos, y una ex aficionada a considerar a J. K. Rowling como una buena escritora. Pero me he replanteado lo último desde que se ha publicado el último libro, y ella no para de hacer anuncios de estos en entornos en los que no debería hacerlos: un chat, una página de internet, el margen de un guión que van a leer unas pocas personas, una conferencia en Nueva York… ¿Es que no podía haber puesto todas estas cosas en el libro y punto? Porque más que añadir datos, parece que da los que se le olvidó mencionar. Si es que eso de escribir el libro en una suite lujosa de un hotel, bebiendo copas de champán, no es bueno. Personalmente creo que le pasó como a Stephen King con algunos de sus libros. Esta tía estaba tan borracha “ida” cuando lo escribió, que no se acuerda de qué puso, y de qué no. O igual es que le dio a la tecla de enviar antes de tiempo, y tiene que ir rellenando las lagunas (u océanos), que dejó sin querer.

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Vale, me estoy precipitando. Igual es cierto que no se atrevió a escribir en el libro que Dumbledore es gay por miedo a escandalizar a los niños. En ese caso, estaría siendo muy cruel con ella. ¿O no?

En el caso de que ella misma se autocensurara, me parece aún peor. Para mí los libros de Harry Potter son buenos libros infantiles porque no tienen censura. A los niños les gusta leer Harry Potter porque no les toman por tontos. En la historia de Harry Potter hay un huérfano maltratado por sus tíos; un asesinato doble a los padres de un niño que mueren protegiéndole; un matrimonio torturado hasta la locura, encerrados en la sala de psiquiatría de un hospital, donde son visitados por su hijo adolescente; elfos maltratados por sus dueños; un hombre encerrado doce años, y obligado a esconderse durante tres años más, por un delito que no cometió; un chico que traiciona a sus mejores amigos; un hombre marginado por su condición; un hombre consumido por el odio, marginado porque todo el mundo sospecha que es malo cuando no lo es; un hombre secuestrado en un baúl durante todo un año; gente obligada a esconderse porque son perseguidos por no estar de acuerdo con el régimen político; y un largo etcétera.

Si después de todo esto, la autora es capaz de decirme que los niños van a quedar traumatizados porque un hombre sea homosexual, apaga y vámonos.

Así que ahora os pregunto: ¿qué es mejor, una autora que se autocensura, o una autora olvidadiza?

Harry Potter y el Futuro de las Películas

Las películas de Harry Potter, para cualquiera que haya leído los libros, son imprescindibles.

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Recuerdo cuando fui a ver la primera, con el libro leído y un niño repelente al lado que comentaba todas las escenas antes de que ocurriesen (él también lo había leído). La magia que irradiaba aquella parte vista en cine, será irrepetible. Me emocionaba cada vez que salía un nuevo escenario, o un nuevo personaje: Privet Drive, Harry y la serpiente del zoo, la llegada de Hagrid en moto, el callejón Diagon, Gringotts, Quirrell, la entrada en clase del profesor Snape…

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La segunda es olvidable. El problema que tiene es que es muy fiel al libro, pero como película no está bien montada. Queda fría.

La tercera es buena, siempre y cuando hayas leído antes el libro, y sepas que metieron las tijeras a base de bien.

La cuarta es olvidable. Cambian personalidades, escenarios, tramas…

La quinta es buena, muy buena, recuperando el estilo de la primera.

Espero que las siguientes sean del estilo de la quinta, porque por ese camino vamos bien. Lo que más me preocupa, y lo que más debería preocuparle al alma cándida que le toque dirigir la séptima y última, es todo lo que no se ha dicho hasta ahora, y que será importante (o debería serlo).

Lo primero que no se dijo, ya desde la primera es que el odio que siente Snape por Harry es debido a su padre, y que Snape se empeña en salvarle la vida porque James Potter se la salvó a él. Si partimos de ahí, ya vamos mal.

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La tercera película es la que más tijeras metió en cuanto a cosas importantes. No se dijo que James le salvó la vida a Snape porque sus amiguitos (es decir Sirius), quería gastarle una broma pesada enviándole donde había un hombre lobo en una noche de luna llena (es decir, Lupin). Así se explicaría el amor-odio que Snape siente por Harry. Por un lado se siente en la obligación de salvarle cada vez que se mete en líos, y por otro le odia y se lo demuestra cada vez que puede.

Se dijo que James, Sirius, Remus y Peter eran amigos cuando iban a Hogwarts, pero lo que no se dijo es que ellos eran los Merodeadores, los creadores del mapa que tiene Harry. Por lo que a las películas se refiere, Harry aún no sabe esto.

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En la cuarta no se dicen varias cosas, como por ejemplo, que Harry se plantea seriamente que Snape siga siendo mortífago (creo que sí se dijo que lo fue, pero no me aventuraría mucho porque sólo la vi una vez en cine). Las sospechas de Harry sobre la lealtad de Snape a Voldemort es una de las tramas principales en el quinto libro.

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En la quinta tienen que eliminarlo también porque ya viene de antes. Es la parte en la que Harry y Sirius más sospechan de Snape, ya que hace de agente doble. Ambos se preguntan a cada momento si Snape no tendrá engañado a Dumbledore aunque el resto de la Orden confíe en el criterio del director.

Las pullas Sirius-Snape también son eliminadas. Es una de las cosas que más me gustan del libro, y las han eliminado de todas las películas excepto de la tercera, donde no se entiende muy bien el odio que se dedican porque ya antes no se había hablado del odio que siente Snape por James. Quitaron dos escenas fundamentales, para mí, de los libros: en la cuarta película el final en que Dumbledore les obliga a darse la mano; y en la quinta, la pelea que tienen en Navidad cuando Snape le comunica a Harry que le dará clases de oclumancia.

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Si eliminan las pullas entre esos dos, también eliminan que Harry sospeche que, cuando Voldemort engaña a Harry haciéndole ver que está torturando a su padrino, y Harry se lo dice a Snape, éste no haga nada por ayudarle. En el libro Harry se va a salvar a Sirius porque no confía en Snape, pero en la película se va a las buenas. Además, al final Dumbledore dice que Snape sí comprobó que Sirius estaba bien, y alertó a la Orden. Esa revelación de Dumbledore, hace que el lector se pregunte si Snape es bueno o es malo, siendo una de las mayores intrigas de la saga hasta el séptimo. Sin estas dudas, la historia de Snape en la última parte, quedará sosa o sin sentido.

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Hay dos detalles más que han eliminado de las películas y que serán importantes en la última. Para los que no hayan leído aún el último libro, pueden ser dos pequeños spoilers.

Lo primero es que no sale el medallón que hay en el 12 de Grimmauld Place. Supongo que se las apañarán de alguna forma para incluirlo en la última película.

Lo segundo es que Sirius no le da a Harry el espejo para que se comunique con él. No sé cómo se las apañarán para poner una de las escenas del libro sin el dichoso espejo.

Por lo demás, salvo algún otro pequeño detalle, está todo bien. Los guionistas deberían empezar a plantearse la última entrega ahora que el libro ya está en las librerías, y que el espectador querrá ver un final espectacular en cine.

Londres y otros lugares frikis.

En julio me fui con un billete de InterRail a dar una vuelta por esos mundos de Dios. El destino principal era Inglaterra, Escocia, Irlanda y Francia. Sobre todo Londres, donde nunca había estado. Estando por allí, recordé muchas veces la famosa frase de “los frikis dominaremos el mundo”. Para alguien no versado en la materia le puede parecer una barbaridad, pero para los frikis, nos parece una realidad como un templo. En mi viaje, pude certificar que hay muchos lugares frikis en el mundo que el turista de a pie no puede ver si no presta atención. Aquí va un compendio de los lugares frikis con los que me encontré en mi viaje.

¿Quién ha dicho que Londres no es friki? ¿Cómo puede no ser friki un sitio que tiene tiendas de artículos navideños abiertas todo el año?

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Ehmmm, vale, nos estamos refiriendo a otro tipo de friki. Bien, empecemos como es debido.

Llegamos a Inglaterra, y al bajar del ferry, nos encontramos con lo siguiente:

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Era el lugar donde se recogen las maletas, tremendamente parecido al de un aeropuerto. No sé cuántos habréis leído Los langolieros, de Stephen King, pero yo salí corriendo nada más hacer la foto porque me dio miedo. En ese momento me di cuenta de que iba a estar en muchos lugares que me recordarían a otros lugares durante el viaje.

Ahora una imagen que reconocerán los que hayan visto la segunda parte de los 4 fantásticos en cine.

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Por entonces aún no había visto la película, pero ahora me falta en la foto un gran agujero en medio del Támesis. En la foto no aparece, pero en ese momento pasaba por encima nuestra un helicóptero con un cartel cuatro veces más grande que él, anunciando la cuarta parte de La jungla de cristal. Un gran retrato de Bruce Willis y la frase. Nada más pasar el puente, veo lo siguiente:

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Había una exposición sobre Star Wars que no pude ir a ver. Demasiadas cosas para tan poco tiempo.

Bordeando el río por el lado sur, llegamos a The Globe, el teatro de Shakespeare. Aquí no habrá nada friki, pensé para mí. ¿Qué no? En la tienda de regalos me encontré con esto:

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Las versiones manga de las obras de Shakespeare, lo que hace suponer que el concepto de frikismo ya viene del siglo XVI. Y para el que aún tenga alguna duda sobre esto, puede ver lo que hay en Stratford-upon-Avon, en la biblioteca municipal al lado de la casa de nacimiento de William Shakespeare.

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Un cartel con Ichigo Kurosaki animando a los jóvenes a que lean manga.

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Siguiendo con Londres, seguimos por el lado sur del río, y nos metimos en el museo de la prisión, donde hay unos grabados enmarcados en los que se pueden ver los antecesores del cómic: en la imagen que sigue, un hombre siendo quemado en la hoguera, con un bocadillo que dice: “Lord receive my spirit”.

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Otro día, en Leicester Square, nos encontramos con el cine Odeon donde se hace la premier cuando hay una película importante. Las huellas de los actores y actrices famosos rodean la plaza. ¿Qué película eligieron para que Sean Connery marcara las palmas de sus manos? La liga de los hombres extraordinarios.

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En Hyde Park, la vía de escape para los londinenses, hay un monumento a Peter Pan.

A mí me pareció que de Peter Pan tenía poco, pero oye, para gustos los colores.

Es imposible ir a Londres después de haber leído Neverwhere de Neil Gaiman y no acordarse del libro a cada momento. Aproveché para fotografiar algunos de los lugares de los que habla el libro. Estaciones de metro, pocas, porque la primera vez que me subí y me pidieron cuatro libras (unos seis euros) por un billete sencillo para una zona, se me quitaron las ganas de repetir. En la única estación que estuve que aparezca en el libro es Earl’s court.

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Ademas, me cruzaba a cada momento con autobuses que tenían destinos que aparecían en el libro, pero a los que no pude sacar ninguna foto. Había uno que iba a Seven sisters, y otro que iba a Irlinston, donde hay una boca de metro llamada “Angel”.

También estuve en los sitios donde en el libro ocurre el mercado flotante. El primero en Harrods.

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Y el segundo en el Belfast.

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Pero como sabía que había que tomar un camino en concreto para llegar hasta el mercado flotante, y yo no lo sabía, al final no entré en ninguno de ellos.

Hyde Park es la cuna de uno de los personajes, Serpentine. Aunque en el libro sea una mujer de armas tomar y vestida de blanco, en cualquier plano de Londres, Serpentine sería esto:

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El lago que atraviesa el parque. Claro que no es lo único de Serpentine que hay en Hyde Park. También tenemos su galería.

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Y la casa de la misma Serpentine.

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Y aunque no pude fotografiar más sitios que aparezcan en Neverwhere, sí que encontré un par de ellos que no aparecen en el libro y que tienen que pertenecer al Londres de abajo por narices.

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Si esto no pertenece al Londres de abajo, que alguien me explique qué pinta en mitad de la ciudad algo tan tétrico (obsérvese la telaraña), tan cubierto y oscuro y con unas lámparas tan grandes encendidas.

También encontré una entrada al Londres de abajo que a pesar de estar a la vista, nadie parecía hacerle caso.

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Por si no se lee, en la inscripción pone “Keep out. British rail property.” (y más abajo “I know what you did last summer”, pero eso no tiene importancia).

Y pasamos a algo que cualquiera que haya ido a Londres durante el mes de Julio (y supongo que un mes más alrededor), no ha podido ignorar: Harry Potter.

No sé si será por la fechas (película a punto de estrenarse y último libro a punto de salir). Harry Potter estaba por todas partes: en los autobuses rojos de dos pisos…

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…en las librerías…

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…en más librerías…

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…en las vallas publicitarias…

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…en los cines…

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…y hasta en las tiendas de óptica.

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Como el único lugar de los libros que se puede visitar en Londres es la estación de King’s Cross, hasta allá nos fuimos.

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Ya en la puerta estábamos emocionadas.

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Y al entrar nos encontramos con esto:

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Dos chicas haciendo cosplay con lechuza al hombro y todo.

Pasamos un poco de ellas y disfrutamos de la estación en sí. Es una estación pequeña (comparada con las otras que puedes ver en Londres). De piedra, y sin vayas para llegar hasta los andenes, como suelen tener el resto de estaciones en Londres. Eso le pega mucho. En fin, si los magos no se aclaran muy bien en el mundo muggle y tienen que llegar hasta un andén, no creo que Hogwarts hiciera salir su expreso de una estación que permitiera a los policías muggles detener a algún mago por no lleva un billete válido. Además, los trenes de esa estación salen hacia el norte, donde supuestamente está el colegio.

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Seguimos los carteles que indicaba el camino a los andenes nueve y diez. Torcemos a la izquierda y allí podemos ver lo siguiente:

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Pero qué frikis son los londinenses. Han recreado la entrada al andén 9 y ¾, poniendo un cartel que lo indica, y un carro de equipaje a medio meter en la pared.

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Supongo que sería por las fechas, pero durante todo el viaje vimos a gente, especialmente niños, leyendo los libros de Harry Potter. Los más leídos eran el tercero, el quinto y el sexto. En el ferry camino a Irlanda, vimos a una docena de personas así.

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Y claro, nosotras, hacíamos lo propio.

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Pero Londres no es la única ciudad que visitamos con lugares frikis. En Dublín te puedes encontrar con esto por la calle:

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Un bar llamado Captain Americas.

Y para acabar, nada mejor que hacerlo con los japoneses. No sólo estaban por todas partes, inmortalizando sus aventuras con las cámaras de fotos, sino que además, lo hacen con un estilo propio.

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No sé qué me gustaba más, si la postura que ponía el fotografiado para salir bien, o la del fotógrafo para que quedara bien su obra de arte.

Harry Potter y la Orden del Fénix

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Otra entrega de las aventuras del mago adolescente más quejica, borde e insoportable de los últimos tiempos. Antes de que nadie me corrija, aclararé que voy a hablar de la quinta parte. Sí, esa en la que Harry se pasa las primeras cincuenta páginas gritándoles a Ron y a Hermione, y el resto del libro sospechando de Snape (como siempre), reprochando cosas a Dumbledore, odiando a medio mundo mágico (incluido su propio padre) y guardando rencor a Voldemort y sus seguidores. Ahora que os he refrescado la memoria, estaréis de acuerdo conmigo en que es el mago adolescente más quejica, borde e insoportable de los últimos tiempos.

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La película muy bien. Empieza muy ligera. Han cambiado de escenario el ataque de los dementores, el primo Dursley aparece como un fantoche, una marioneta que inexplicablemente Harry podía acarrear por Privet Drive aunque pesa dos toneladas más que él. Los tíos se van de la casa sin más, y el ajetreo de lechuzas del libro no aparece. Pero después mejora mucho. Es una de las películas más fieles de todas, junto a la primera. La tercera me gusta el ambiente que logra, con un Howwarts más agreste; y las otras dos (segunda y cuarta) son para hacer un obliviate contra uno mismo y olvidar que nunca hayan existido.

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Lo que mejor tiene esta es el director. Se nota que ha leído los libros. Más bien se nota que ha entendido los libros y le han gustado. Parece un friki de Harry Potter, a decir verdad. Pone lo justo, y lo que está, está bien, excepto quizás, que cuando los mortífagos escapados de Azkaban no lo hacen por un agujero del tamaño de San Francisco. Claro que si es para presentar a Helena Bonham-Carter debidamente, se le perdona la libertad que se ha tomado para hacer un ataque así.

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Además, sabe aprovechar a los actores. Un fallo de la anterior es que teniendo a Gary Oldman y a Alan Rickman, el primero sólo pone su cara en un brasero y su nombre en los créditos, mientras que el segundo se limita a pasearse por el fondo del decorado y dar alguna colleja a Harry. En esta salen cuando tienen que salir. Quizás eché un poco de menos que salieran más clases, pero siendo un libro de las dimensiones de éste, y teniendo que eliminar cosas a narices, prefiero que eliminen las clases. Gary Oldman hace su trabajo como siempre: bien hecho y sin pegas. Le da un toque de seductor alienado que Sirius Black merece.

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Alan Rickman también hace su trabajo como siempre: impecablemente. Aprovecha para burlarse de Harry siempre que puede y de dar la ambigüedad bueno/malo que Severus Snape merece. Lo que sí eché de menos es la escena en la que Sirius y Snape se enfrentan. ¿Tanto costaba poner una sola escena en la cuarta y quinta parte de ellos dos juntos?

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El resto de actores están muy bien. En su mayoría, claro. Luna Lovegood tan lunática y trágica como en el libro. Nynphandora Tonks muy propia, aunque espero que le den un poco más de papel en la siguiente. La profesora Trelawnie justo cuando y como debe salir, al igual que el resto de profesores. Dolores Umbridge muy, muy bien. Ralph Fiennes increíble. Siempre diré que fue un gran acierto darle el papel de Lord Voldemort, y lo seguiré manteniendo el resto de mi vida. Independientemente del maquillaje, parece realmente el mago más tenebroso de todos los tiempos. Bellatrix, por el mismo camino. Gracias al cielo que cambiaron de actriz al final, porque Helena Bonham-Carter lo clava. Además han puesto todas las escenas del libro en las que sale. Realmente parece la psicópata que es en el libro.

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Sí, el director ha acertado de pleno con la elección del guión, y el montaje. Me gustó mucho cómo está montada, y la utilización de los periódicos para mostrar el paso del tiempo (igual que habían utilizado a Hedwig y los cambios de estaciones en la tercera). Como ya he dicho, se nota que al director le gustan los libros de Harry Potter. Le gustan tanto que incluso acertó quitándole escenas a Remus Lupin, para mí, y para muchos, el gran fracaso en la elección de actores de toda la saga.

Harry Potter And The Deathly Hallows

Uff… Primero tengo que respirar para poder comentar el libro… Aún no me creo que se me haya acabado la saga… Que no haya más Harry Potter…

Bueno como suponéis… Habrá muchos muchos spoilers, así que el que no quiera… que deje de leer inmediatamente.

¿Ya?? Bueno pues empezamos.

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En Londres salía el libro el 21 de Julio (si mi memoria no me falla… que puede ser) claro que en un viernes a las 12 de la noche fue el gran BOOM en las librerías londinenses y ya había gente esperando de todas las nacionalidades en la librería donde estaría la misma autora para firmar ejemplares.

Muchas fueron las tentaciones de quedarnos en Londres en esa fecha, pero no lo hicimos ¿por qué? Porque no quería pasar la noche en la cárcel por asesinar a la multimillonaria J. K. Rowling por no estar de acuerdo con ella en algunas cosas que ha hecho (por mucho que diga que ella no fue y eso de que los personajes van solos…) Y la verdad es que ahora, después de acabar el libro, más ganas me entran de preguntarle qué le ha hecho la pobre lechuza o Fred, que lo único que hacía era tirar un par de petarditos sin importancia en el quinto libro con Umbridge… O:-)

Pues ya en Paris no pudimos resistirnos a comprarnos el ÚLTIMO libro de la saga. Y lo digo en mayúscula porque se lo merece. Entre nuestras manos estaba las últimas piezas del gran puzzle que había ido creando la autora en todas esas páginas, desde la número uno de H.P. Y la Piedra Filosofal.

Como os podéis imaginar en pocas horas (teníamos que hacer un montón de cosas antes) cogimos un diccionario de bolsillo que llevábamos y abrimos el libro por la primera página.

El capítulo uno nos impresionó, más que nada me impresionó porque, por experiencia, sé que casi todos los libros empiezan con Harry en Privet Drive y los que no comienzan así conlleva un libro bastante oscuro y muy prometedor (después descubriría que muy prometedor no es que haya resultado…).

Una muerte más tarde aparecen todos nuestros personajes favoritos (o casi todos) y es muy bueno el hacer siete HP (hasta que me enteré que había sido idea de Snape ¡¡pero como lo odio!!) otras muertes más tarde y estamos en la Madriguera… Que sitio tan encantador. Más o menos hasta aquí bien. Menos animales, algunas orejas menos, mi odio aumentando… pero al fin y al cabo es Harry Potter :-)

Cuando empiezo a aburrirme demasiado (algo que no es normal en mí y menos tratándose de Harry Potter… Es cuando se van los tres solos. Son un montón de páginas tres adolescentes solos, en una tienda de campaña y sin nada mejor que hacer que pelearse entre ellos…

Las escenas de todo el libro en el que aparece más personajes son espléndidas, desde luego resulta aire fresco entre tanta gilipollez de tres adolescentes (lo siento, y mira que me encantan los libros, pero es que se me hizo algo aburrido…) Como cuando están en el número doce de Grimauld Place que aparece Lupin ^.^ Al que por cierto le está muy merecido todo lo que le dice Harry, se merece dos hostias o unas pocas más…

Bueno como he dicho todo el trozo en que son ellos tres solos es bastante aburrido, no hay Hogwarts, no hay otros personajes, no hay noticias del mundo exterior salvo en momentos determinados. Es muy bueno la cadena de radio que hacen Lee Jordan y los demás, me reí mucho con esto (¿es casualidad que cuando más te diviertes sea cuando aparecen otros personajes que no son el trío maravilla?)

Voy a saltar directamente a cuando Harry y los demás dan con el hermano de Dumbledore.

Primero decir que yo ya suponía, desde que Sirius le da el espejo a Harry, que el espejo sería algo importante. La autora nunca saca nada por que sí, sólo hay que recordar la famosa frase de “Sí, me la prestó el joven Sirius” del primer libro. Y no se me había ocurrido que cuando Harry dice “Dumbledore ayúdame” lo llama por el apellido, así que el hermano le contesta. Me gusta la manera que tiene la autora de enrevesarlo todo para sorprenderte después.

Cuando llegamos a esta parte… Simplemente YA ES HARRY POTTER. Ahí están todos ayudando para derrotar a Voldemort. La lucha que crea Rowling es magnífica, a lo grande, tal y como me la imaginaba.

La lucha final, Harry contra Voldemort… Al principio me decepcioné bastante cuando dice Voldemort el tan esperado “Avada Kedavra” y el siguiente capítulo no me lo explico… ¡¡No pinta nada!! Pero bueno, ya se sabe… Pero sonreí con la verdadera lucha. La verdad es que pensaba desde el principio que Harry contra él entre un montón de mortífagos poco tendría que hacer… Pero la otra lucha es… Genial, me encantó. Sobre todo me gusta la parte en que Molly mata a la asquerosa de Bellatrix (¡le tenía unas ganas desde el quinto!!) Si es que no tengo palabras para definir esta parte del libro después de siete entregas… Lo peor de todo es que cuando llegas hasta ahí es porque HP se está acabando… Pero creo que merece la pena.

Otra escena magnífica es cuando Harry revive a Lupin (y le dice que él no quería que muriera… que cosa más bonica) a James y a Lilly (¡¡me niego que reviva a Sirius porque SIRIUS NO ESTÁ MUERTO!!!!! Así que no puede revivirlo.) Se te salta las lágrimas en esta parte.

Y bueno… El epílogo… Faltan cosas. Cosas sin explicar cosas como más escenas de Ginny y Harry… Pero es muy bonico verlos a todos ahí (quien dice todos dice el trío maravilla, Ginny, Draco e hijos…) y FIN.

Desde aquí pido un minuto de silencio para los fallecidos en esta saga… Son muchos los personajes que nos presentan, a los que cogemos cariño y después la autora mata sin ningún tipo de remordimiento.

James y Lilly Potter, Sirius, Lupin, Tonks (padre e hija), Hedwigs, Ojoloco, Fred, Colagusano, Crabbe, Bellatrix, Snape, (¡¡casi se me olvida!! ¡¡Qué lástima!! Modo irónico on) y en fin, todos los que la pluma de Rowling ha querido matar.

Namárië

Harry Potter and The Deathly Hallows: resumen y opinión.

Ya está.

Ya ha pasado.

Se terminó.

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Justo después de terminar el libro, acudieron a mí sentimientos contradictorios. Por un lado, no podía creerme que se hubiera terminado la saga que me había tenido enganchada en los últimos seis años, y por otro lado, una sensación de paz me inundaba. Por un lado, estaba muy triste, casi vacía y abatida por la certeza de que ya NO iba a haber nada más nuevo sobre Harry Potter; y por otro, estaba aliviada por la certeza de que ya NADIE podría spoilearme nunca más nada nuevo sobre Harry Potter.

Es duro admitirlo, pero la historia ha llegado a su fin.

Harry Potter ha encontrado su destino.

Hay que decir que muchas de las cosas que suceden en el libro ya las acertamos en los comentarios de este post.

Ahora, aviso a caminante, voy a empezar a hablar del último libro, así que os doy un espacio para que no sigáis leyendo si no queréis spoilearos.

10

9

8

7

6

5

4

3

2

1

16

No, no he vuelto a empezar la cuenta atrás. 16 es el número de personajes medianamente importantes que mueren en el séptimo libro. A saber:

Charity Burbage, Hedwig, Alastor Moody, Scrimgeour, Ted Tonks, Peter Petegrew, Dobby, Crabbe, Fred Weasley, Remus Lupin, Nynphandora Tonks, Severus Snape, Harry Potter, Nagini, Bellatrix Lextrange y Lord Voldemort.

Eso sólo por contar los que han aparecido en libros anteriores, y en el caso de Ted, por contar personajes que salen en más de dos páginas.

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El libro empieza fuerte. Muy fuerte. Con una frase de Voldemort que me hizo temblar: “Que Potter viva se debe más a mis errores que a mis fracasos”. Y un momento siguiente, estaba dando de cenar a Nagini con el cuerpo de la profesora Burbage.

Siguiente capítulo: “Harry estaba sangrando”.

Si esto no es empezar fuerte, no sé qué será.

Harry prepara su huída y también la de sus tíos y primo para que Voldemort no los secuestre y torture para descubrir su paradero. Aquí se produce una escena que la autora se podría haber ahorrado: Dudley reconoce a Harry como persona. Es algo que se repetirá durante todo el libro, la sensación de que la autora se va despidiendo de los personajes uno a uno, con un sentimiento de añoranza, y dejando ver que todos son humanos a pesar de lo que hayan hecho en el pasado.

Anda, no me jodas.

Después de cómo han tratado a Harry, no me digas ahora que estos tres tienen sentimientos porque no me lo trago. Que está muy bien que quiera que el lector piense “anda, pues no era tan malo después de todo”. Pero joder, en el momento en el que releea el primer libro y vuelvan a decirme que le hacen dormir en el hueco de debajo de la escalera, que Dudley bajaba los escalones saltando para despertar a Harry, que nunca le habían dado una fiesta de cumpleaños (o una tarjeta siquiera), que le trataban peor que a un perro (y que seguro le daban de comer peor que a uno), voy a volver a odiar a Dudley y a tía Petunia.

Entonces aparecen los miembros de la Orden para llevarse a Harry, con la táctica de los siete Potters. Aquí yo le veo un fallo. Si tantos son en la Orden, todos tan buenos magos, y con mucha más experiencia, no creo que elijan para ir a rescatarle a Hermione, Ron, Fred y George que tienen menos experiencia como magos. Vale que corren menos peligro al tener la apariencia física de Harry, pero puestos a elegir, mejor alguien que, además de correr un riesgo pequeño, pueda defenderse mejor en caso necesario. Eso sí, queda más bonito el reencuentro de esta forma.

Por cierto, Eugenio, creo que tienes razón, y que Rowling ha puesto esa escena para que en la película Daniel Radclife salga desnudo después de su éxito teatral.

Salen de la casa y los mortífagos estaban esperando, gracias a Snape. Y se produce la primera gran decepción del libro: Hedwig muere.

Lo de Hedwig no tiene nombre. ¿Qué les habrán hecho los pobres a J. K. Rowling? Pobre lechuza, después de todo lo que ha pasado con Harry, que tenga una muerte tan… estúpida, tan sin sentido. No se gana nada haciendo que muera la pobre lechuza, encerrada en su jaula, sin oportunidad de defenderse o escapar. A eso se le llama sadismo, y los demás son tonterías.

Todos reunidos en la madriguera, George se queda sin oreja gracias a Snape (más sadismo, pero con el gran estilo característico de los gemelos), y Ojo Loco ha muerto. Pobre. Pero una muerte digna de un gran auror como él.

Harry está decidido a cumplir la misión de Dumbledore, y Hermione y Ron le acompañarán. Además, Dumbledore les deja en herencia un libro de cuentos infantiles a Hermione, el Deluminador a Ron, y a Harry la espada de Griffindor y la Snicht dorada que cogió en su primer partido. En la boda de Bill y Fleur (por cierto, Lupin y Tonks también se han casado, éste cada vez le dan más cartas para que muera), todo va bien hasta que un patronus irrumpe en el baile:

“El Ministerio ha caído. Scrimgeour ha muerto. Ellos vienen.”

Lupin y Tonks gritando “Protego”, Hermione buscando desesperadamente a Harry y a Ron para desaparecerse y aparecer…

…en Tottenham Court Road, una de las calles centrales de Londres.

Se refugian en un bar, los encuentran, y acaban en el número 12 de Grimmauld Place. El lugar (después de que muriera Dumbledore, el guardián del fidelio), está desierto, y con algunos hechizos un poco chorras para ahuyentar a Snape. Porque digo yo, los miembros de la Orden serán muy buenos, pero poco listos a la hora de mantener alejado a Snape. Vamos, que con esas dos estupideces de hechizos me extraña que Snape no haya cogido el 12 de Grimmauld Place como su casa de veraneo.

Allí pasan unos días, unas semanas, y unos meses, haciendo lo que todo adolescente privado de familiares controladores, y perseguido por el Señor Oscuro más terrible de todos los tiempos, quisiera hacer: ser amigo de un elfo doméstico.

Cómo me alegré de que apareciera Lupin, para que pasara algo interesante. Y cómo me arrepentí de que apareciera.

¡¡¡Ese no es Lupin!!!

Lo que pretende Remus es lo siguiente: que Harry le permita acompañarle en sus aventuras porque su reciente esposa está embarazada y así no hacerse cargo de su hijo.

Es que es de risa.

Alguien como Lupin (uno de mis dos personajes favoritos), que ha estado desde los nueve años asumiendo su destino como licántropo, evitando a todo el mundo (excepto a James, Sirius y Peter, sus amigos de colegio), para no hacer daño a nadie… alguien que dimitió de su cargo como profesor porque le atormentaba la idea de poder hacerle daño a los alumnos… alguien que ha estado como mínimo un año rechazando a Tonks porque no quería que fuera una marginada como él, y porque no quería ponerla en peligro… se casa y al mes sale huyendo.

No me lo creo.

Creo que cuando Lupin aceptó salir con Tonks, y cuando aceptó casarse con ella, llevaba como mínimo un año (cuando no desde los nueve años), pensando en las consecuencia de estar casado. Y no creo que cuando llegasen éstas, saliera huyendo como un perro (o como un lobo). Y lo que menos me gusta es que un niño de 17 años tenga que decirle que madure de una vez y se comporte como un hombre.

Aparte de esto, Snape es el nuevo director de Hogwarts.

Cómo me gusta.

Para conseguir un nuevo Horrorcruxe, que sorpresa, sorpresa, era el medallón que había salido en el quinto libro y del que ya hablamos hace meses en los comentarios de mi post anterior, tienen que ir al Ministerio y robárselo a la encantadora Dolores Umbridge. Y por cierto, el poseedor de las iniciales RAB no es otro que Regulus A. Black, hermano de Sirius, del que también hablamos en mi otro post.

En el Ministerio las cosas no van bien. Los hijos de Muggles son encarcelados y acusados de haber robado la magia que poseen. Los media sangre son despreciados por los de familias más antiguas. Los contrarios al nuevo régimen, tienen que cubrir las apariencias mientras que tratan de ayudar a sus amigos. Que aprendan los Wachovski a describir lo que es una dictadura. Pero Harry consigue el Horrorcruxe a cambio de perder el 12 de Grimmauld Place como refugio.

Se van a mitad del monte, cambiando de lugar cada día, y viviendo en una tienda de campaña que lleva Hermione en su bolso agrandado mágicamente. Allí las pasan canutas por la falta de comida y la falta de dotes culinarias de Hermione. Que digo yo, que teniendo un elfo doméstico del que te has hecho amigo, y pudiéndole llamar para que te sirva cuanto te apetezca… ¿por qué no lo hacen?

Además, el Horrorcruxe, del que no tienen ni idea cómo destruirlo, actúa como el diario de Riddle, y posee al dueño cuando está en contacto con él durante un tiempo. Así que se lo tienen que ir pasando. Escuchan una conversación entre Ted Tonks, Dean Thomas y dos Goblins (todos prófugos del nuevo régimen). Por ellos se enteran de que Ginny, Neville y Luna han intentado robar la espada de Griffindor del despacho de Snape, y que han sido pillados y recibido un duro castigo por ello.

Ron se pone hecho un basilisco. Discute con Harry y se larga de escena. Hermione se pasa un par de semanas llorando por él, y Harry hace como que Ron no existe. Deciden ir a Godric Hollow, el pueblo donde nació Harry, el pueblo donde vivía Dumbledore (ahora que ha muerto están saliendo todos los trapos sucios de su vida en el Diario del profeta y en un libro de Rita Skeeter), y donde vive Bathilda Bagshot, la autora de Historia de la Magia, el libro de texto.

Allí se producen escenas muy emotivas. Es una de las partes que más me gustan del libro. Quizás porque cuando viajo, suelo aprovechar para visitar casas famosas, tumbas de escritores, o monumentos ineludibles. Es que la idea de una estatua en memoria de Harry y sus padres, ver la tumba de Lily y James, o los grabados que hay en la casa donde Harry vivía, dando ánimos al niño que vivió, me pusieron los pelos de punta.

Se cruzan con Bathilda Bagshot, quien los invita a su casa. A Harry y a Hermione les falta tiempo para pensar que Dumbledore le dio la espada de Griffindor para que se la pasara a Harry (la que hay en el despacho de Snape y que éste ha mandado guardar en Gringotts es una copia). Así que se meten en la boca del lobo, porque Bathilda es en realidad Nagini cumpliendo una misión de Voldemort. Los chicos escapan por poco, con una pérdida: la varita de Harry que sin querer rompe Hermione.

Aquí yo certifiqué una cosa. Rowling tiene un dado de rol, de veinte caras, y en una lista tiene cosas como 1.Padres, 2.padrino, 3.lechuza, 4.Ron, 5.Hermione, 6.varita, etc. Cuando Rowling no sabe cómo seguir la historia, lanza el dado mientras dice: “ahora vamos a dejar a Harry sin… ¡varita!”. Y eso es lo que pasa. Porque vamos, en este punto de la historia, cuando Harry se ha quedado sin padres, padrino, director, profesores, adultos que le protejan, lechuza, mejor amigo, y varita; sólo le falta que Hermione muera, que se rompan sus gafas, y pierda su ropa en un incendio que le borre la memoria para dejarle sin nada en absoluto.

En fin, que la historia sigue, contando “La vida y mentiras de Albus Dumbledore”: el pasado turbio del director, que en mi opinión, sólo sirve para meter relleno.

En otro bosque, mientras Hermione duerme, Harry ve aparecer una cierva plateada, que le lleva a un charco de agua helada donde descansa la espada de Griffindor. Bueno, se ha quedado sin varita, pero al menos tiene la espada, que tiene que conseguir tras casi ahogarse. Consigue sobrevivir gracias a la ayuda de Ron, que aparece de improviso siguiendo las señales del deluminador de Dumbledore. Muy retorcido para mi gusto. Aprovechando que Hermione duerme, se hacen los machitos y Ron destruye el Horrorcruxe. Vamos por la mitad del libro, y han eliminado uno.

Lo que me gustó de esta parte es la reacción de Hermione cuando ve a Ron: dándole de hostias.

Se cuentan las buenas nuevas, y Ron explica la situación en el mundo exterior: el Ministerio lo controla todo. Han surgido patrullas de caza recompensas que persiguen a los hijos de muggles y a los estudiantes que no van a Hogwarts (ahora la asistencia a clase es obligatoria). Y yo me pregunto: ¿por qué la autora tiene esa manía de contarlo todo SOLO desde la perspectiva de Harry Potter? Porque a mí me hubiera encantado que contara cómo van las cosas en Hogwarts con el trío rebelde (Neville, Ginny y Luna). Me hubiera encantado saber cómo van las cosas con los miembros de la Orden, cómo lo están pasando los Weasley, cómo es la vida bajo el mando de Voldemort; y no sólo estar leyendo cosas sobre tres adolescentes que pasan el día montando y desmontando la tienda de campaña.

Pero en fin, habrá que seguir con la historia de la vida en los montes de Escocia, para variar.

Cuando todos se han abrazado para decirse cuánto se han echado de menos, y Ron cuenta que Voldemort ha puesto un rastro (no sé cómo traducir mejor la palabra “trace”), sobre su propio nombre para que cualquiera que lo diga sea descubierto (así es como persigue a Harry y encuentra a varios miembros de la Orden), se van a ver a Xenophilus Lovegood, padre de Luna, y quien probablemente sabe qué significa un símbolo que han estado viendo durante todo el libro en varios sitios (una carta de Dumbledore, una tumba en Godric’s Hollow, etc.).

Xenophilus los recibe con reticencia. Como editor de El Quisquilloso ha estado a favor de Harry Potter, pero a la hora de la verdad parece que no se muestra tan partidario a jugarse el cuello. Él les cuenta el cuento de los tres hermanos: tres hermanos que querían burlar a la muerte. El primero le pide una varita invencible, “The Elder Wand” (la varita más anciana, o algo por el estilo), el segundo una piedra que sea capaz de devolver a la vida a los fallecidos, “The Resurrection Stone” (“La piedra de la resurrección”), y el tercero pide algo que le permita no ser visto por la muerte, “The Cloak of Invisibility” (“La capa de invisibilidad”). Ésta última es la misma que tiene Harry. Estos tres objetos son “The Deathly Hallows” (“Las reliquias mortales”, según la editorial española).

Dos mortífagos llegan a la casa y Xenophilus les cuenta la verdad: ha tenido que delatarles porque tienen secuestrada a Luna.

Rowling se pasa un huevo. Pobre Luna.

Huyen por poco, y gracias al ingenio de Hermione, y discuten acerca de si Dumbledore quería que buscasen Horrorcruxes o reliquias mortales.

De esta parte me gustó la habitación de Luna, con los dibujos de sus amigos. Qué mona. Y qué cruel que la tengan secuestrada.

De vuelta en la tienda, escuchan “Potterwatch”, un programa de radio llevado a cabo por el mismísimo Lee Jordan (le pega el trabajo de locutor), y en el también participan Kingsley, Lupin, o Fred Weasley, y que informan sobre las noticias reales sobre el mundo mágico. Más ganas de que la autora cuenta algo sobre ese aspecto de la historia.

A Harry se le escapa el nombre de Voldemort y una cuadrilla de caza recompensas les encuentran, entre los que están Greyback (el licántropo que mordió a Lupin cuando era niño). Les ponen con Dean Seamus y el duende de Gringotts que dijo lo de la espada. Además, también cogen la espada, reconocen a Hermione y a Harry. Los llevan directamente a la mansión de Malfoy para ofrecérselos a Voldemort. Al llegar allí, Lucius, Narcisa y Draco no reconocen a Harry (pelo más largo, magullado, cara sucia, una cicatriz con forma de rayo en la frente, esas cosas que hacen imposible reconocer a Harry Potter cuando lleva meses viviendo en medio del monte). Pero al llegar Bellatrix, la increíble y alucinante Bellatrix Lestrange, quiere llamar inmediatamente a Voldemort (la única lista del grupo, por lo visto). Al ver la espada de Griffindor se detiene. Resulta que es su cámara la que guarda la falsa y les pregunta “¿qué más os habéis llevado?”.

Llevan a Harry, Dean, el duende y a Ron a las mazmorras donde se encuentran con Luna y Ollivander. Mientras, Bellatrix tortura con varios Cruciatus a Hermione. Harry está desesperado y utiliza el espejo que le regaló Sirius para pedir ayuda a Dumbledore. Dobby se aparece y dice que les puede sacar de allí (los elfos domésticos son inmunes a las protecciones anti-desapariciones). Se lleva a Ollivander y a Luna a casa de Freur y Bill. Al escuchar ruido, Bellatrix manda a Colagusano a ver qué pasa. Harry se las apaña para acorralarle y pedirle que le devuelva el favor por haberle salvado la vida. Pero cuando Peter está a punto de sentir un poco de compasión, su mano (la misma que le dio Voldemort al final del cuarto libro), le estrangula. Por lo visto, Voldemort es otro personaje inteligente.

El caso es que consiguen escapar llevándose la varita de Draco, la de Bellatrix, y todos acaban vivos… menos Dobby. Otro que, como Hedwig no se lo merecía. Más sadismo al canto.

En casa de Bill y Fleur Harry entierra a Dobby sin magia (“Aquí yace Dobby, un elfo libre”), e interroga al duende y a Ollivander. Al duende sobre cómo robar algo de Gringotts. A Ollivander sobre las varitas mágicas y sus preferencias. El duende acepta acompañarles a robar en la cámara de Bellatrix (donde Harry sospecha que estará la copa de Hufflepuff, otro Horrorcruxe), a cambio de que le sea devuelta la espada de Griffindor (trabajo de duendes, pertenece a los duendes según su filosofía). Aceptan pensando en utilizar la espada y dársela cuando hayan acabado, a pesar de que Bill trata de advertirles.

Harry se decide definitivamente: los horrorcruxe o los Deathly Hallows. Es más importante los primeros. No cree que Dumbledore quisiera que buscara la inmortalidad, sino una forma de acabar con el señor tenebroso. Voldemort, por su parte, sí que va a por los Deathly Hallows, o al menos a por la Elder Wand que descubre consiguió Dumbledore. Así que Voldemort entra en Hogwarts como si nada (saludando al nuevo director, claro), abre la tumba de Dumbledore (que curiosamente está bastante intacto a pesar de haber quemado su cadáver en el libro anterior), y coge la varita.

Más datos sobre el resto de personajes: los Weasley tienen que vivir escondidos en la casa de la tía Muriel, ninguno puede ir a trabajar porque son perseguidos como amigos de los muggles (excepto los gemelos, que siguen vendiendo por correo). Además, Tonks ha dado a luz al pequeño Teddy, y Lupin pide a Harry que sea el padrino. Luna y Ollivander van con los Weasley, con los que se reunirán Bill y Fleur cuando Harry y los demás se marchen. Más cosas que me gustaría que la autora contase, pero que me quedaré con las ganas de saberlas.

Y se van a Gringotts. Hermione toma una poción multijugos para ser como Bellatrix, y además, tiene su varita, y la ayuda de un duende de Gringotts. Pero las cosas no salen del todo bien. Logran entrar, pero caen en la caída del ladrón, es decir, se rompe el hechizo de la poción multijugos, y los duendes se enteran de que intentan robar, y avisan a la dueña de la cámara. En la cámara (y abreviando que me está quedando muy largo), logran encontrar la copa de Hufflepuff, el duende se queda con la espada, y logran escapar por los pelos, a lomos del dragón ciego que custodiaba la puerta.

Cuando aterrizan, Harry tiene otra de sus conexiones por línea directa con Voldemort: ha descubierto que se han llevado el Horrorcruxe y se pregunta si habrán destruido más. Piensa en los otros: Nagini, el diario, el que guarda en la casa de su abuelo, el que guarda en la cueva cerca del orfanato, el que guarda en Hogwarts…

Harry tiene que ir a Hogwarts.

Para ello, se aparecen en Hogsmeade, y un grito ensordecedor les delata. Tiene que utilizar un patronus para defenderse de los dementores, y el dueño de Cabeza de Puerco les rescata. Que no es otro que… ¡el hermano de Dumbledore! El mismo que les ayudó mandando a Dobby (al pedir ayuda, llamó a Dumbledore, y como su apellido es igual, y casualmente tiene el otro espejo…). Les dice que huyan, que no sean tontos y que no le hagan caso al estúpido de su hermano muerto. Pero tienen que ir a Hogwarts como sea, así que pasan a través de un retrato, guiados por Neville.

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Aquí empieza lo bueno.

Los alumnos de Hogwarts, debidamente dirigidos por el director Severus Snape, tienen permiso para torturar a otros alumnos sospechosos de ser contrarios a las ideas de Voldemort. Neville, cabecilla de los rebeldes junto a Ginny (que está con los Weasley), y Luna (ya a salvo), tuvo que ocultarse en la sala de los menesteres. Poco a poco se le fueron uniendo otros (Cho Chang, las gemelas Patil, Lavender, etc.). El hermano de Dumbledore les ha estado ayudando desde Cabeza de Puerco. Ahora, con Harry de vuelta, piensan alzarse todos juntos como “El ejército de Dumbledore”. Pero Harry sólo quiere encontrar el Horrorcruxe. Cada vez, van llegando más alumnos desde el exterior, llamados por las monedas que Hermione les dio para las reuniones del ED: Ginny, Fred y George, Dean Seamus, y un largo etcétera.

Entre todos deducen que el Horrorcruxe de Hogwarts debe ser la diadema perdida de Rowena Ravenclaw. Así que Luna guía a Harry hasta la sala común de Ravenclaw (después de una mirada asesina de Ginny a Cho), para que vea cómo es la diadema.

Allí le está esperando un mortífago, al que Luna deja inconsciente. Llega otro mortífago increpando a McGonagall para que le abra la puerta. También lo dejan inconsciente. Le explica a Minerva que tiene que buscar algo en el castillo, y ésta se pone en pie de guerra: “tenemos que defender el castillo, sacar a los alumnos, y también tendremos que hacer algo con Snape”.

HOGWARTS EN PIE DE GUERRA

¡¡¡¡¡DIOS!!!!!!!

Lo mejor de todo el libro.

Cuando Harry vuelve a la sala de los menesteres, ha llegado más gente: Lupin, los Weasley (al completo de nuevo cuando aparece Percy pidiendo disculpas por su actitud de los últimos… 20 años de su vida), y más miembros de la Orden, además de la abuela de Neville (ese gran personaje). Los pelos de punta que tenía leyendo esta parte: Minerva, Sprout y Flitwick lanzando hechizos al exterior del castillo mientras increpan a Slughorn para que decida cuáles son sus prioridades, alumnos de todas las casas decidiendo si irse o quedarse y luchar, todo Slytherin en contra de Harry mientras las otras tres casas le defienden, armaduras saliendo de sus soportes para defender el colegio, mortífagos situándose fuera mientras los miembros de la Orden se organizan dentro, Tonks preguntando por Lupin, la señora Longbotton preguntando por su nieto (“por supuesto que está luchando, es mi nieto”), Harry buscando a Hermione y Ron, Ginny queriendo luchar, los profesores asegurando el castillo, los fantasmas preparando la defensa… En definitiva, todo el mundo mágico alzando su voz en contra de Lord Voldemort en un escenario que no podía ser otro que el Colegio Hogwarts de Magia y Brujería. Casi se podía palpar la satisfacción de Dumbledore viendo lo que había logrado con el paso de los años.

Y empieza la batalla.

Harry le pregunta a Nick Casi Decapitado si sabe dónde está la diadema perdida de Ravenclaw. Después va a por la Dama Gris (fantasma de Ravenclaw), y le confiesa la verdad: ella misma se la robó a Romina, su madre, y la escondió en un árbol de Albania justo antes de que el Barón Sanguinario (fantasma de Slytherin), la asesinara por no corresponder su amor, y se suicidara después. Además, le confiesa que un alumno ya había preguntado por ella antes: Tom Riddle. Y a Harry se le iluminan las ideas, y sabe exactamente dónde está la diadema. De hecho, ya la tuvo en sus manos un año atrás: donde escondió su libro de pociones, el que estaba firmado por El príncipe mestizo.

Ron y Hermione aparecen con un montón de colmillos de Basilisco sacados de la Cámara de los Secretos, y un Horrorcruxe menos que destruir. Van todos a la sala de los requerimientos, y entran al lugar donde puede esconderse cualquier cosa. Cuando Harry ve la diadema, Draco y sus dos secuaces le saludan desde atrás.

Crabble se ha convertido en todo un genio con las maldiciones imperdonables, y lanza un fuego que quema toda la sala. Harry salva a Ron, Hermione, Draco, y de rebote a Goyle, y la diadema se quema junto con Crabble.

Otro Horrorcruxe menos.

Pero al salir de la sala, tienen que luchar junto con Percy y Fred.

Fred muere.

Joder, Fred muere sin ningún sentido, más sadismo para el libro.

Harry vuelve a estar corriendo por Hogwarts, pasando por entre la profesora Trelawney que lanza bolas de cristal desde las escaleras, y la profesora Sprout que quiere lanzar mandrágoras con la ayuda de Neville.

Y Voldemort les da una hora para que curen a los heridos.

Más muertos: Remus Lupin y Tonks.

También sin ningún sentido, aunque como no se ha dicho cómo mueren, al menos, no han tenido una muerte estúpida (supongo).

Harry sabe dónde está Voldemort, en la Casa de los gritos, otro de los lugares que Voldemort cree haber descubierto él solo (lo cual es otro error, porque se supone que plantaron el Sauce Boxeador e hicieron el camino a la Casa de los gritos cuando Lupin entró en Hogwarts, y a partir de sus aullidos le llamaron la Casa de los gritos, pero es otro más de los errores en Harry Potter).

Allí Voldemort está hablando con Snape, el cual le suplica que le deje entregarle a Potter. Pero Voldemort tiene otros planes. Si la Elder wand se tiene que obtener mediante el asesinato, la persona que asesinó a su anterior dueño (Dumbledore), es Snape, así que Voldemort tiene que matar a Snape para que la varita le obedezca.

AVADA KEDAVRA

Al menos es una muerte digna para Severus Snape, asesinado a manos del Señor Tenebroso. El cuento del Príncipe y la batalla final, han sido una de las cosas que más me han gustado de toda la saga.

Voldemort se va y a Snape le da tiempo a darle unos cuantos recuerdos a Harry, que los ve en el despacho de Dumbledore. En resumen, Snape estaba enamorado de Lily. Sí, total y estúpidamente enamorado de Lily Evans (otra cosa más que se acertó por aquí). Si Dumbledore confiaba tanto en Snape es porque Snape le pidió que protegiese a Lily de Voldemort a cambio de cualquier cosa, así que Dumbledore tenía a Snape bien cogido. Además, todo lo que ha hecho Snape hasta ahora que aparentemente era malo, fue por orden de Dumbledore (así que el malo es Dumbledore).

Esto es algo que he estado dciciendo desde hace años. Snape no es malo. ¿Qué cosas malas le hemos estado viendo hacer hasta ahora? En el primer libro le salva la vida a Harry e iba en contra de Quirrell para que no consiguiese la piedra filosofal, en el segundo libro también se esfuerza por descubrir al heredero de Slytherin que abre la Cámara de los secretos; en el tercer libro le prepara la poción anti hombres lobo a Lupin para que no fuese una amenaza para los alumnos; en el cuarto acude a Voldemort por orden directa de Dumbledore; en el quinto no le hace veritaserum a Umbridge, además de comprobar que Sirius seguía en su casa cuando Harry le alerta. En el sexto es más complicado, porque mata a Dumbledore, pero era evidente que lo hacía por orden del director. Y en este, hasta envía su patronus para darle la espada de Griffindor a Harry. Joder, es que hay que estar muy en contra de Snape para seguir odiándole después de todo lo que ha estado haciendo continuamente.

Siguiendo con la historia, Harry descubre que para que Voldemort muera, tiene que morir él mismo (sí, Eugenio, tenías razón). Así que se enfrenta a su destino y va al bosque prohibido. Consigue sacar la Piedra de la Resurrección y ver a sus padres, a Sirius y a Lupin (reconozco que se me saltaron las lágrimas en esta parte). Le dan ánimos y le acompañan hasta su final. Voldemort hace lo propio: matar al niño que vivió.

Y aquí viene un capítulo un poco estúpido, ridículo y totalmente eliminable. Es la manía que tiene J.K.Rowling de poner una explicación de Dumbledore en todos los libros (esperaba que esta vez fuese con el retrato, y no con un Dumbledore que habita en el limbo de King’s Cross). Dumbledore le da unas cuantas explicaciones totalmente prescindibles, y Harry decide resucitar y acabar lo que ha comenzado.

Por su parte, la señora Malfoy finge que Harry está muerto, y Voldemort la cree. Le llevan al castillo para terminar la guerra. Muchos gritos y Neville saca la espada de Griffindor del sombrero seleccionador y mata a Nagini. Sí, lo sé, me ahorraré los comentarios de esta parte, porque suena tan estúpido como realmente es.

Entonces Harry “revive” y vuelve la batalla. Sucede una de las peleas que más me gustaron de todo el libro. El terrible combate entre Molly Weasley y Bellatrix Lestrange. Un aplauso por Molly, y un réquiem por Bellatrix.

Harry se enfrenta a Voldemort en un mano a mano, le explica un par de cosas sobre las varitas (al auténtico poseedor de la Elder wand sería Draco Malfoy), y con un simple Expelliarmus. Sí, Harry mata a Voldemort con un conjuro para desarmar al oponente. En fin, sin comentarios.

Una vez acabado todo, hay fiesta.

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19 AÑOS DESPUÉS

Harry está casado con Ginny y Ron está casado con Hermione. Lo mejor son los nombres de los hijos de Harry: James el mayor, Albus Severus el mediano, y Lilly la pequeña. Hay que ser sádico para ponerles como nombres los del trío amoroso. ¡Ah! Draco también tiene un hijo: Scorpius. Éste es el mejor. Además, Ted, el hijo de Lupin pasa mucho tiempo con los Potters, y Neville es profesor de Herbología en Hogwarts. ¿Algo más? Nada. Ningún dato acerca de a qué se dedica Harry, ningún dato de ninguno de los Weasley, ni de nadie más. Creo que es un error, al menos que la autora piense sacar más historias en el futuro, porque es un final muy, muy abierto. El otro problema si saca más historias en el futuro es que en diecinueve años no ha podido pasar nada.

Por último, decir que me ha hecho gracia cuando Harry dice sobre Severus “es el nombre de uno de los directores de Hogwarts, y el hombre más valiente que he conocido nunca”. Bravo, Harry sólo ha tardado 26 años en decir algo bueno de Severus Snape.