Dark Blue

Dark Blue

Guión: Warren Ellis

Dibujo: Jacen Burrows

Tinta: Terry Staats

Color: Blanco y negro

Formato: 80 págs.

Introducción a la obra, de Warren Ellis.

Esta es una de esas historias que empiezan con una sola idea que apareció en mi cabeza hace años. Estaba leyendo una entrevista con el ya fallecido etnobotanista Terrence McKenna, hacia finales de los ochenta o principios de los noventa. No recuerdo bien cuando. En Inglaterra, a finales de los ochenta o principios de los noventa, estábamos todos drogados, aunque no estuviéramos bailando. Ni siquiera sabría decir donde lo leí. Recuerdo vagamente que convencí a mi novia de entonces para que me comprara el único ejemplar de Evolution, una revista creada por viejos hippies convencidos de que los nuevos ravers eran sus hijos espirituales, y puede que estuviera allí. Evolution daba un poco de vergüenza, en realidad. Intentaban convencer a los chicos de que tomaran E como si fuera caramelitos de Pez, y de que los ácidos eran “vitaminas psíquicas”. Incluso tenían a un tipo llamado “DJ Fractal”, o algo que sonaba igualmente falso, vendiendo “vitaminas psíquicas”, Pink Floyd y cereales orgánicos a chicos de clase media vestidos con monos rosas demasiado grandes, que en realidad sólo querían colocarse y bailar en algún descampado de los alrededores de Londres durante diez horas seguidas. “Niños, salid al campo y danzad, cavad nuestra sucia Tierra!”, mis cojones.

En fin. Terrence McKenna empezaba a despuntar entonces como un gurú de la naciente cultura rave, intentand captar a gente mientras sus mentes siguieran abiertas. O, al menos, mientras algunos de nosotros esperábamos que sus mentes estuvieran abiertas. Merecía la pena escuchar a McKenna. Era extremadamente ocurrente, más que un poco loco, y con una gran formación. Era, después de todo, un etnobotanista serio, aunque tocado por lecturas esotéricas y una vena evangelista encontrada tarde en la vida. McKenna buscaba drogas chamánicas. Sostenía que las sustancias psicodélicas eran de hecho cruciales para la evolución humana, y además estaba fascinado por las experiencias chamánicas. Y esto le llevó a la DMT.

La dimetiltriptamina se fuma. Los efectos alucinógenos duran unos diez minutos. El cerebro humano tiene receptores diseñados para acomodar la molécula de DMT, que está presente también en el metabolismo normal. McKenna ha descrito vívidamente lo que pasa quince segundos después de la ingestión; “El mundo se convierte en un laberinto árabe, un palacio, una más que posible joya marciana, repleta de diseños que inundan la mente asombrada de maravillas complejas e indescriptibles…”

Pero esto no es lo más extraño de la DMT. El trozo que a mí me fascinó fue este:

Casi la mitad de todos los que describen experiencias con la DMT dicen haber tenido la misma alucinación.

Cuando tomas DMT, vas a un lugar que está codificado en la propia droga.

Y me ha costado diez años encontrar el momento para escribir la historia que se me ocurrió de inmediato al leer esta información.

Warren Ellis

Inglaterra – Octubre 2000

Precio: 6 €

Vaaaaaaaaale, ya he visto una introducción tan larga como la de Strange Kiss… XD

Dark Blue: la historia comienza con un policía bastante violento que está apaleando a un detenido para obtener información sobre el paradero de un criminal que le obsesiona. La única forma que tiene su compañera de detenerle es dejándole K.O., pero… cuando el policía comienza a sufrir alucinaciones hay que preguntarse si el mundo en el que vive es real o es una alucinación provocada por el consumo de drogas… concretamente el de una droga llamada LD50. Por lo que se ve, la segunda opción es la correcta, el protagonista no es policía si no un agente de la CIA que se está recuperando de un bombardeo que le hirió mientras recopilaba información en Yugoslavia y todo lo que pasa por su mente es una alucinación provocada por la droga LD50…
Así que… ¡no era un sueño! ¡Era una alucinación provocada por el consumo de una droga! Otra obra menor en la carrera de Ellis con las que igual gana pasta, pero coñe… ¿tanto gana como para publicar estas cosas?
En el dibujo Jacen Burrows, al que ya habíamos visto en 303 y en Las crónicas de Wormwood, según gustos, pero… nada del otro jueves.
Tanto guión como dibujo son muy flojos, así que… otra obra para olvidar.