Chronicles of Wormwood

Chronicles of Wormwood

Guión: Garth Ennis
Dibujo: Jacen Burrows
Tinta: Jacen Burrows
Color: Andrew Dalhouse

Formato: Libro rústica, 144 págs. Color.

¡Un Garth Ennis desatado, audaz y muy irreverente!
Wormwood es el Anticristo, el hijo de Satanás, y vive en Nueva York produciendo películas para televisión. Uno de sus mejores amigos es un tal Jesús, un rasta no muy espabilado que lleva ya unos siglos sin hacer ningún milagro.
Uno de los secretos de su amistad es que ambos se han hartado de las intrigas de sus padres y los han mandado a hacer gárgaras. La situación entre padres e hijos se va poniendo cada vez más tensa a medida que se acerca el Apocalipsis.
La obra logra atraparnos gracias a los brillantes diálogos de Ennis, a su mordaz ingenio, y al impresionante dibujo a todo color de Jacen Burrows.

Precio: 15 €

Chronicles of Wormwood: es sorprendente que el mismo equipo creativo pueda hacer cosas tan distintas como esta serie y 303. Para mí, mucho mejor esta, todo hay que decirlo.

En esta serie, Ennis nos presenta a Danny Wormwood, un empresario televisivo con un conejo que habla y que, además de eso, es el Anticristo. Pero como en toda buena obra de Ennis que se precie, no tiene ninguna intención de provocar el Apocalipsis (porque no le convence eso de que el Diablo – su padre – y Dios mangoneen a la humanidad como les apetezca) y, además, Jesucristo es uno de sus mejores amigos (aunque aquí responde al nombre de Jay, es negro y un encontronazo con la policía le dejó… algo lento a la hora de pensar). Es Ennis puro, el Papa es un australiano salidorro que se droga y folla con todo lo que se deje y además pacta con el Diablo para provocar el Apocalipsis; Wormwood engaña a su novia con Juana de Arco; el conejo provoca suicidios entre los seguidores de Star Wars; hay un camarero de bar con una polla en lugar de nariz; etc…

Vamos, Ennis multiplicado por Ennis. El dibujo de Jacen Burrows funciona mejor aquí que en 303 y sin ser maravilloso… cumple. Es Ennis en estado puro… con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva eso. O te encanta o le aborreces. En mi caso – y concretamente en este cómic – es lo primero… entendiéndose como una lectura totalmente excesiva, irrespetuosa y que no se puede tomar en serio, claro.