Vagabond 30

Un tomo en el que en la primera parte Musashi cede el protagonismo a Otsu y a Kojiro – más o menos – y lo recupera en la segunda…

Vagabond Nº 30

Autor: Takehiko Inoue
Color: Blanco y negro

Formato: Libro rústica, 208 págs., blanco y negro.

Una profunda herida ha quedado marcada en su pierna derecha. Ha sido alejado de las batallas a muerte, y ahora su camino se ve envuelto en una oscuridad que le imposibilita ver su futuro. Tras reflexionar acerca de lo que ha venido haciendo hasta ahora en su vida, Musashi llega a una conclusión: “Quiero recuperar esa sensación de antes. Quiero volver a aquella época en que todo era una sola cosa”

Precio: 9,5 €

Vagabond 30: Otsu sigue viendo al fantasma de Ueda – no, no estoy insultando a Ueda, es su fantasma -… Musashi, que sigue encarcelado, descubre que uno de sus vigilantes es un gran fan suyo y que le considera “el mejor de todos” – de los que viven por la espada, claro – pero Musashi… no se lo cree, se le ocurren muchos otros samurais que han sido así llamados y si realmente es el mejor de todos no tiene nada más por lo que vivir.

Ogawa, el habilidoso espadachín de Kyushu al que Kojiro venció con un palo de madera, ha tomado la decisión de renunciar al camino de la espada y ha decidido dejar su puesto como instructor en la familia Hosokawa a Kojiro y actuar como su asistente desde ese momento. Kojiro, supongo que deseando encontrar nuevos retos, acepta el puesto y tras una emotiva despedida de los Kouetsu se va con Igawa y el sr. Iwama a Kokura… pero su futuro se prevee cualquier cosa menos sencillo…

La pobre Otsu sigue recibiendo visitas del fantasma de Ueda que la “lleva” a visitar a los familiares de todos los Yoshiok a los que Musashi “asesinó” para que vea el sufrimiento que ha provocado y le enseña cómo va a morir a manos de samurais que quieren hacerse un nombre a su costa… Otsu le responde que ella no puede hacer nada por Musashi porque desde niño no le ha temido a la muerte y diga lo que diga ella, Musashi seguirá su propio camino…

El shoishidai Katsushige Itakura le pregunta a Musashi qué es “el mejor de todos” a lo que este le responde que son sólo palabras y que es un espejismo que sólo ha descubierto que lo era cuando ha estado lo suficientemente cerca como para verlo. Itakura le pregunta entonces si va a renunciar a la espada.

Takuan va a visitar al sr. Kouetsu y empiezan a charlar. Kouetsu le dice que Musashi y Kojiro se complementan mutuamente y que ambos viven el uno para el otro. Mientras Kouetsu trabaja con una espada, Takuan le pregunta por qué cree que se crearon las espadas y después de varias divagaciones le dice que los fuertes crearon las espadas para descubrir qué es ser débil y volverse así más fuertes…
Matahachi, por su parte, se está dedicando a cuidar a su madre, que sigue muy enferma, y le dice que en cuanto ella se recupere regresarían juntos a la aldea Miyamoto y, una vez allí, se convertirá en el hombre más importante de la misma.

Kouetsu le dice a Takuan, estos siguen divagando, que las espadas que más corten serán, debido a lo bien que desempeñan su labor, las más bellas y que la mejor espada del mundo sería a su vez la más bella y la más fuerte y que, siendo así, ya no necesitaría poder cortar y que, por eso, sigue trabajando con espadas… busca esa espada perfecta. Takuan sugiere que podrían enviar a Musashi a Kokura – por un momento pensaba que escribirían Karakura (XD) – para que él y Kojiro se equilibrasen mutuamente y poder así convivir con el resto del mundo… Kouetsu le dice a Takuan que ha recibido una carta de Edo, del segundo shogun de la familia Tokugawa, diciendo que quieren a Musashi…

Itakaru le dice a Musashi que debería enseñar a todo el mundo la conlusión a la que ha llegado después de 22 años de lucha y le sugiere que podría conseguirlo sirviendo a un gobernante… a lo que Musashi le contesta que no se ve en ese papel. Itakaru le confiesa que como antiguo samurai reconocido tiene un complejo de inferioridad frente a él pero que como es viejo ya no le importa decirlo pero que el resto de samurais podrían tomar dos caminos respecto a él, la enemistad y la adoración absoluta… Cuando Musashi le pregunta por qué se preocupa tanto por él después de haberle detenido, Itakaru le dice que ha sido amigo desde niño de Kenpou Yoshioka – el padre de Seijuro y Denshichiro – y que le gustaría que todo el mundo fuese igual de fuerte que Musashi porque siendo así no habría más luchas…

A Otsu se le sigue apareciendo el fantasma de Ueda, pero Otsu se da cuenta de algo… A pesar de lo que Ueda le muestra sobre Musashi, Otsu cree que no quiere que este muera y le dice que ella es la única que puede llevarle por el buen camino… Otsu le dice que Musashi eligió su camino hace mucho tiempo y que nada que ella pueda decir o hacer le va a hacer cambiar de opinión.
Musashi, que ha decidido que nunca podrá vivir con Otsu para evitar que le hagan daño, va a visitar el dojo del guardia… Allí descubre que los miembros del dojo son aficionados que se juntan para pulir sus habilidades con la espada y desean que siga vivo para que las personas que han dedicado sus vidas a la espada no se vean ridiculizados porque Musashi muera a manos de un samurai que no sea digno…
En el camino de regreso al shisokai, Musashi deja inconscientes a sus guardias y se marcha pidiéndole a Dios – yo no digo nada – que le conceda una última lucha contra un oponente que le haga llevar sus habilidades al límite.

Y qué chungos son los desbarres mentales que se sueltan algunos personajes… Sobre todo los de Takuan – y en este tomo Kouetsu no se queda atrás – y su búsqueda del significado de absolutamente todo se hace un pelín pesado…
Lo del fantasma de Ueda y su “persecución” de la pobre Otsu… pues no sé si será por la traducción o porque me he perdido alguna cosa por el camino pero lo de regresar a él mismo y tal… como que no lo acabo de pillar. ¿Y esa imagen de Otsu y ¿Musashi? zumbando? Eso me lo he perdido…
Lo que es muy evidente, o al menos lo parece, es que tras este tomo habrá un nuevo “comienzo” para la serie ya que todos los personajes “principales” parecen haberse quedado en un punto de inflexión en sus vidas…

Buen tomo, gran serie.

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