Vagabond 28

Y por fin ha llegado la calma a esta serie… ¿y el final de Musashi como samurai?

Vagabond 28

Autor: Takehiko Inoue

Color: Blanco y negro

Formato: 208 págs.

Tras una imprudente batalla, ha sobrevivido.
Después de un largo descanso, Musashi despierta rodeado de varias caras conocidas.
En un breve momento de paz en su agitada vida. Pero el precio por la lucha contra setenta hombres ha dejado una profunda marca en el cuerpo de Musashi.

Precio: 9,5 €

Vagabond 28: y el tomo comienza narrando un enfrentamiento entre Kojiro y Kouhei… ¿por los celos que Kouhei siente por una prostituta que se ha acostado con ambos? Esos celos le llevan a sacarle un ojo a la mujer y Kojiro le responde haciéndole a él lo mismo.

Musashi se despierta rodeado de caras familiares, en el templo Konpuku, Otsu, Taro y el monje Takuan esperaban con ansiedad que se despertase. Pero… ¿cómo llegó hasta allí? Gracias a Matahachi que le encontró moribundo en la nieve y le llevó hasta allí.
En el templo se produce el reencuentro entre Otsu y Matahachi, que se entera de que, al contrario de lo que creía, no viajan juntos y, gracias a Taro, de que Otsu está profundamente enamorada de Musashi…

Matahachi, por fin, comienza a redimirse… le dice a Otsu que siga a Takezo a donde quiera que este vaya y que no se rinda nunca… y realmente parece afectado por su pelea. Takuan le dice a Otsu que Musashi ya no podrá vivir de la espada y que, quizás, nunca podrá volver a caminar correctamente.

Otsu, escondida, escucha como Matahachi se sincera ante Musashi, que sigue inconsciente, y le pide que se la lleve con él. Matahachi le confiesa que siempre ha tenido dos sentimientos enfrentados por Musashi, miedo y algo de envidia… También le pide que se lo tome con algo más de calma y se da cuenta que le ha apreciado desde niño… Matahachi decide retomar su camino mientras aún puede hacerlo.

La noticia de la victoria de Musashi ante los Yoshioka recorre el país en menos de tres días y vemos a antiguos rivales de Musashi recobrando las ganas de pelear con él… y a la madre de Matahachi malmetiendo, claro. Al ser un ronin también atrae la atención de los señores feudales.
Por su parte Musashi descubre por las malas que su pierna no responde, Takuan le dice que probablemente no pueda volver a luchar… Musashi comienza a tener pesadillas sobre samurais que le atacan para hacerse un nombre. Takuan le dice a Musashi que Otsu puede quedarse con él en el templo y después le pregunta a Musashi si esa herida no se habrá producido debido a que el cielo quiere que no siga luchando… Musashi no lo acepta y en ese momento unos oficiales aparecen para detenerle…
Al lugar donde Musashi libró su combate con los Yoshioka llega Kojiro para reconstruir su lucha con los Yoshioka…

Y vale, en mi comentario del tomo anterior pedía algo de calma en esta serie, pero coñe… una cosa es pedir calma y otra es dejar al protagonista sin poder andar… ¿No se le habría ido un poco la mano sr. Inoue? Otra cosa que me fastidia/alegra un poco es el amago de redención de Matahachi… ¡con lo fácil que es odiarle! Quizás es algo que Inoue se reservaba para este momento y poder comprobar así los aprendizajes de Musashi – al acostumbrarse a su nueva situación – y el de Matahachi – aprendiendo a ser un samurai decente -, no sé, estoy especulando. El dibujo mantiene su buen nivel. Me ha sorprendido bastante lo de la detención… ¿por qué ahora sí y no en cualquiera de los duelos anteriores? ¿O es que depende del estatus social de los muertos?

Gran tomo, grandísima serie.

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