Saint Seiya – The Lost Canvas – Hades Mithology 8

Y es un tomo un tanto extraño…

Saint Seiya – The Lost Canvas – Hades Mithology 8

Guión y dibujo: Masami Kurumada, Shiori Teshirogi

Este manga cuenta los hechos ocurridos en la anterior Guerra Santa, es una nueva precuela del manga original Los Caballeros del Zodiaco, que se desarrolla 250 años antes de los sucesos del Torneo Galáctico. Los caballeros de Atenea arriesgarán sus vidas luchando contra los espectros de Hades por el control de la Tierra en una guerra devastadora, que enfrentará a tres viejos amigos de la infancia, compañeros de orfanato.

Manga 11x18cms, tapa blanda con sobrecubiertas, 200 páginas b/n

Precio: 7.50 €

Saint Seiya – The Lost Canvas – Hades Mithology 8: sobre todo cuando Manigoldo de Cáncer se enfrenta a Verónica, el espectro que controla el bosque de la muerte… Sí, he escrito “el” y no “la” porque, a pesar de su apariencia Verónica es, como dice Manigoldo… “travestido”, “amanerado”, “travestido de mierda” y muchas más cosas… Pero lo más curioso es que Manigoldo parece ser el primer Caballero de Oro “abiertamente” homosexual que soy capaz de recordar y mira que alguno tenía una pinta que… Resulta curioso, sobre todo porque, sobre todo cuando pelea, parece ser el típico machito. La verdad es que Manigoldo resulta ser un personaje muy divertido hasta su muerte.

En fin, una vez eliminada Verónica, Manigoldo no tiene nada mejor que hacer que atacar a los dioses gemelos que sirven a Hades, Tánatos e Hipnos. Como el segundo no está por la labor de mancharse las manos en una lucha, se marcha y deja que su hermano se ocupe del humano. Cuando Manigoldo está a punto de morir, y es que la diferencia de poder entre un dios y un humano es demasiado grande, aparece Seiji, el Sumo Sacerdote y antiguo Caballero de Oro de Cáncer, para ayudar a su discípulo y vengar la muerte de sus compañeros doscientos años atrás en la anterior guerra sagrada. El Sumo Sacerdote demuestra estar preparado para la lucha con Tánatos ya que lleva desde la anterior guerra preparándose para la misma, con una mezcla de inteligencia, poderes, sellos de Atenea y una armadura especial consigue, a cambio de su vida y la de Manigoldo que dio la suya para matar el cuerpo físico del dios, encerrar el alma de Tánatos en el arca de la alianza que Atenea le había entregado…

Y más caballeros, enemigos y aliados que van muriendo tomo tras tomo para que la historia siga avanzando. El tomo pasa de ser muy divertido en su primer parte, la lucha entre Manigoldo y Verónica gracias sobre todo a las salidas del primero; a ser un “ahh, qué bestia” siempre con la sonrisa en la cara debido a Manigoldo; pasando por un tono emotivo (todavía positivo), provocado por el reencuentro entre el maestro y el discípulo y al enseñar cómo se conocieron; y finalizando con tristeza (con cierto grado de orgullo, claro) cuando Seiji y Manigoldo dan su vida por el bien de sus compañeros… La historia muy bien y el dibujo cumple, al menos en esta serie se entiende lo que pasa, no como en Episodio G. Lástima que se hayan cargado a Manigoldo.

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