Carga dirigida a nadie en especial

Leí hace unos días un artículo de nadie en especial en el que arremetía ferozmente y a ciegas contra toda la industria del cómic. Hacía una elaborada descripción del mucho mal que esta forma de expresión hace al mundo. Y no se limitaba a arremeter contra el lector (el calificativo más positivo que dirigía a esta curiosa especie es de “analfabeto” o “vago” siempre encubriéndolo, claro está, con el verbo florido), sino que arremetía también contra el autor, el productor y el señor que barre las escaleras de la editorial. Después de leer el artículo tomé aire, expiré pausadamente… y me decidí entre pasar del tema o contestar. Mi capacidad de elección se vio interrumpida cuando mis dedos comenzaron a teclear solos. El resultado  fue la siguiente carta.

“Estimado Señor Nadie:

Me ha resultado provechosa la lectura de su artículo. De modo que le estoy agradecida por haberse tomado la molestia de escribirlo. Hace que me pregunte qué sería de los pobres lectores de a pie que no se han acercado nunca a un cómic y se ven instruidos ante la rigurosidad de su estudio en cuanto al tema. Pero hay un par de cuestiones sobre las que difiero, si me lo permite usted.

En primer lugar se queja usted de que el aniversario de Astérix o de Tintín ha tenido más relevancia pública que los aniversarios de Boris Vian, Ionesco o la primera edición de Lolita. No seré yo quien quite veracidad a sus palabras, pero sí quiero señalarle que en la actualidad Ionesco ha quedado para las aulas de Filología Hispánica (si el plan Bolonia no lo remedia), y Nabokov ha quedado como lectura complementaria para los amantes del cine. A Boris Vian no lo menciono porque si hiciera una encuesta, el 90% de la gente creería que es un nuevo diseñador de moda. Es triste esta perspectiva, lo sé, pero es la única que tenemos, y créame si le digo que los cómic no tienen la culpa de que los Gobiernos quieran idiotizar al pueblo (ignorantes ellos no saben que “el pueblo no debería temer a los gobernantes, sino que los gobernantes deberían temer al pueblo”, una cita que usted, por supuesto, no reconocerá).

Califica usted la creación de un Premio Nacional de Cómic como “disparatada”. En esto discrepo totalmente. Existen Premios Nacionales de narrativa, de cinematografía, de fotografía… No entiendo sus razones para negar a los cómics, una forma de expresión totalmente válida, reconocida, divulgada y retribuida; un reconocimiento por parte de las autoridades que correspondan. No sé quiénes han decidido el asunto pero estoy segura de que lo han meditado lo suficiente como para tener una réplica en caso de que alguien cuestionara la decisión.

Claro que sus reproches tienen antecedentes. Le recuerdo que medios que usted enaltece tanto como la literatura o el cine nacieron como entretenimiento. No creo que ni Homero ni los hermanos Lumière tuvieran como objetivo que usted les dedicara buenas críticas en sus artículos. Usted censura a los autores de cómics. Platón censuraba a los poetas en su República. El tiempo sólo da la razón a quien la tenga.

Reconoce usted que leía tebeos cuando era niño, cuando jugaba al parchís y al palé, y añade que la lectura le causó “placer primario y escaso aprovechamiento”. Me sorprende que usted reconozca un oscuro pasado de lector de cómic y aplaudo su valentía. Es más, le animo a que lea a Ana María Matute y recupere su más tierna infancia (le hago esta recomendación porque no me atrevo a recomendarle Yotsuba o Barrio lejano, por ser ambas muestras de ese placer primario al que se refiere).

He sobreentendido por su artículo que le gusta el cine español. Lamento decirle que en esto también estoy en contra. Creo firmemente que todo el cine español es una muestra de lenguaje soez y desnudos gratuitos que debería erradicarse de la faz de la tierra. ¿Le escandaliza mi afirmación? Es coherente con su artículo. Si usted dejó de leer tebeos con Zipi y Zape o Carpanta, yo dejé de ver cine español con Fernando Esteso y Andrés Pajares.

Dice usted también que el cómic es una muestra del “infantilismo expresivo”. No voy a tomarme a mal esta afirmación. Si usted cree que un lector de cómic no ha leído a Thomas Mann, Goethe, Nabokov, Dostoievski o Kafka; entenderé yo a mi vez que usted ni ha oído hablar de Alan Moore, Neil Gaiman o Jiro Taniguchi. La diferencia es que un lector de cómic sí se acerca a la literatura, y usted no quiere acercarse a los cómics. ¿Cuál es la más infantil de las dos posturas? Por cierto, la película Up, no es una “chorrada de plastilina”. Está hecha por ordenador. Aunque no sé por qué me molesto. Seguro que usted no ve nada que no sea cine de autor.

Su siguiente párrafo me lo voy a saltar. Si usted no entiende por qué los cómics pueden tener críticos y ocupar espacio en los medios escritos, no voy a ser yo quien se lo explique. Me llevaría demasiado tiempo y sería… ¿cómo dice usted? De “escaso aprovechamiento”. Eso de comparar una crítica de un cómic con una crítica de una batería de cocina me da hasta risa.

Al menos, lee usted las tiras políticas. ¿No le resulta extraño ser seguidor de algo que según usted no son más que garabatos? Si tiene tiempo, le propongo que lea V de Vendetta y me diga cómo es la crítica política que puede haber en ese género que usted califica de “muy menor”. Claro que le recomendaría muchas más muestras de lo que usted llama “historietas”, pero sería una pérdida de tiempo, ¿verdad? Es lo que tienen los gallos viejos. Nunca quieren ver más allá de su pico.

Pero si lo que le molesta a usted es que los cómics tengan éxito y sus autores ganen dinero, si es usted uno de esos críticos que piensa que para ser artista hay que pasar hambre y sufrir, le recordaré que Lope de Vega, Cervantes, Shakespeare, Marlowe o Plauto tuvieron éxito en su momento. No comenzaré a discutir con usted sobre la polémica del posibilismo ni le diré que soy lectora de cómics y he leído (y entendido) Pedro Páramo. Sólo le mostraré otra de esas muestras de sabiduría que son los refranes al recordarle que no hay mayor ciego que el que no quiere ver, y que quien se pica, ajos come.

Muy afectuosamente, Laura.”

Aquí concluye la carta. Por supuesto, el señor Nadie no la leerá nunca. Si no lee cómics… ¿cómo va a leer blogs? Él seguirá viviendo en su palacio de cristal, fingiendo que le interesan obras que en realidad le aburren y viendo películas que buscan más el lucimiento personal de su director que el interés de los espectadores. Los lectores de cómics seguiremos considerando arte a estas muestras de infantilismo expresivo porque sabemos que gente como este señor están equivocados y algún día tendrán que tragarse sus palabras.

PD: En realidad sí que me gustan algunas muestras de cine español. Así que lo que he dicho antes sobre que es una muestra de lenguaje soez y desnudos gratuitos no se refiere a algunos directores… otros pueden sentirse aludidos.

3 pensamientos en “Carga dirigida a nadie en especial

  1. ¿Tus dedos empezaron a trabajar solos? Y yo que pensaba que había sido yo quien te había dicho aquello de “¿te apetece escribir algo sobre esto?”… XD

    Totalmente de acuerdo en lo que expones. No sé qué es lo que más le molesta que al ganador del premio Nacional del Cómic lo “enaltezcan con la misma dignidad” o que lo hayan equiparado monetariamente… creo que eso es un indicativo de lo que le preocupa al escritor del artículo (a la par cineasta de una “gran” película) que haya más gente a chupar del bote del que chupan ellos…

    De cualquier forma, sólo por el hecho de que haya más gente celebrando el 50 aniversario de Astérix que cualquiera de los ejemplos que pone debería ser indicativo (para él, claro) de qué le ha llegado más a la gente… En fin, lamentable.

    La opinión sobre la película esa de plastelina demuestra, de una manera más que evidente, que no la ha visto… o igual sí pero le da mucha rabia lo que han sido capaces de hacer unos aficionados a los monigotes…

  2. Deberías hacerle llegar tu carta al absolutamente snob Molina Fox, realmante le da 100 vueltas a su “articulito”, que lo que realmente denota es falta de entendimiento, falta de apertura de mente y una gran escasez personal y cultural.

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