Naruto 41

Naruto 41

Guión y dibujo: Masashi Kishimoto

Manga, 11×17 cms, tapa blanda con sobrecubiertas, 192 páginas, blanco y negro, sentido de lectura japonés.

Una nueva entrega de este exitoso manga de ninjas que ya ha vendido más de un millón de ejemplares. Pain, líder de los Akatsuki, y Konan se ponen en marcha para atrapar a Jiraiya, que se ha infiltrado en la Villa Oculta de la Lluvia. ¡El misterioso Pain resulta ser alguien a quien Jiraiya conoce muy bien! ¿Cuál era su relación y qué terrible verdad oculta Pain? Serie abierta

Precio: 7,50 €

Naruto 41: Jiraiya sigue torturando a los Ninjas de la Lluvia que ha atrapado, de ellos descubre que los habitantes de la Lluvia creen que Pain es un dios (en realidad, Dios) y tienen que hacer todo lo que él y su “ángel” les ordene… Jiraiya decide seguir investigando, pero primero se asegura de que toda la información que pueda obtener llegue a Konoha y que Naruto pueda sobrevivir y controlar su poder en el futuro (por lo que se ve, Jiraiya tampoco sabe por qué Minato selló al Zorro en su hijo)…
Sasuke y su grupo se encuentran con un clon de Naruto del que se deshace rápidamente, pero eso es suficiente para que el grupo de Konoha empiece su persecución.
En la Aldea de la Lluvia, Jiraiya es descubierto por el “ángel” de Pain, Konan, una chica a la que Jiraiya – bueno, a ella y a otros dos niños – entrenó de niña… Jiraiya cree que uno de esos dos niños es Pain.
Jiraiya recuerda cómo y cuándo conoció a Konan, Nagato y Yahiko. Tres niños de la Aldea de la Lluvia supervivientes de la guerra entre Konoha y otros dos países. Jiraiya decide, a pesar de la oposición de Orochimaru y la sorpresa de Tsunade, pasar un tiempo entrenándoles para ayudarles a sobrevivir…

Durante el entrenamiento, Jiraiya descubre que Nagato posee un poder insospechado, el Rinnegan, la más poderosa de las tres principales técnicas oculares, el ojo del ciclo de la vida (recordemos que las otras dos técnicas son: el byakugan (el ojo blanco) de los Hyûga y el sharingan (la pupila giratoria) de los Uchiha… Quien posea esa técnica puede convertirse en un dios de la creación enviado por los cielos o en un destructor que lo reducirá todo a cero. Después de tres años de entrenamiento, Jiraiya decide que ya han aprendido lo suficiente como para sobrevivir por sí mismos y les dice que van a tener que luchar por su pueblo y que será muy duro a veces pero que confía totalmente en ellos.

Durante la lucha con Pain, Jiraiya descubre que se trata de Nagato (o al menos eso cree inicialmente) y que Yahiko está muerto. También se entera de que Nagato se ve a sí mismo como a un Dios misericordioso y que cree que su misión divina es acabar con las guerras del mundo y que necesita a los Bijû para desarrollar una técnica prohibida de un único uso que puede reducir un país entero a la nada en un instante… Pain planea entregar una de esas armas a cada nación porque conoce a los humanos y sabe que la utilizarán unos contra otros provocando la muerte de cientos de millones de seres humanos… Los supervivientes, doloridos y atemorizados, terminarán con las guerras, porque madurarán a base de dolor, igual que hizo él.


Jiraiya le dice que no opina igual que él y se enfrenta a Nagato con todo su poder, utilizando el modo ermitaño… Durante el combate con Pain, Jiraiya recuerda su entrenamiento de niño con los sapos y la profecía que el más anciano de ellos, Ogama Sennin, le contó cuando estuvo allí con ellos. Ogama le dijo que había visto en un sueño que el pervertido que era Jiraiya se convertiría en un gran ninja y que tendría un espléndido discípulo que llevaría una revolución al mundo de los ninjas: una paz como nunca se había visto antes o la completa aniquilación… y una u otra cosa sería provocada por una elección que deberá tomar Jiraiya.

Jiraiya, en modo ermitaño – fusionado con los dos sapos más ancianos del reino de los sapos – se enfrenta a Pain y dos cuerpos humanos que ha invocado que parecen compartir el Rinnegan con él y que muestran diferentes habilidades… Los sapos le sugieren a Jiraiya utilizar una técnica ilusoria para coger por sorpresa a Pain, les sale bien y Jiraiya parece matar a los tres cuerpos, mientras lo hace, dice que ha tomado su decisión y que durante mucho tiempo creyó que Nagato era el ninja de la profecía, pero… ¡Pain no está muerto! Y además de cortarle el brazo izquierdo a Jiraiya, ha resucitado a los tres cuerpos “muertos” y ha invocado tres cuerpos más…
Pain le dice a Jiraiya que su nombre, Pain, es el nombre por el que se conoce a los seis juntos, “los seis caminos del dolor”, en ese momento, Jiraiya parece descubrir su verdadera identidad…

Pues… creo que me ha quedado algo largo, ¿no? Y también se podría decir que “aquí huele a muerto”… y que Jiraiya parece ser quien tiene más boletos para el sorteo: protagoniza flashbacks; el tomo está centrado en él y en cómo ha ido preparando a las siguientes generaciones; aparecen discusiones con sus mayores… ¡Si es que es muy parecido a lo que pasó con Azuma! En fin, un tomo cargado de información que presenta al nuevo gran rival de la serie, un puesto que había quedado vacante desde la desaparición de Orochimaru, habrá que esperar y ver cómo continúa pero… tiene buena pinta.

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