Clásicos Star Wars 01: Doomworld

Hace mucho tiempo, en una década muy, muy lejana, los personajes más queridos por los aficionados al cine pasaron de la pantalla grande a la página impresa. Se publicó una serie de cómics que, sin lugar a dudas, no era de este mundo. Cada uno de los números del cómic Star Wars de Marvel que empezó a publicarse en 1977 era más extraño y divertido que el inmediatamente anterior. ¿Dónde, si no, habríamos visto a Han Solo tratando de ligar con una muchacha de color azul? ¿Y a un conejo carnívoro de dos metros llamado Jaxxon luchando al lado de los héroes de Una nueva esperanza? ¿O a Chewbacca gritando “¡Hroog” como advertencia a sus compañeros?

Image Hosted by ImageShack.usClásicos Star Wars: Hace mucho tiempo… Nº 01: Doomworld

Edición original: SW: Along Time Ago…Vol.1 USA

Guión: Roy Thomas, Archie Goodwin
Dibujo: Carmine Infantino, Herb Trimpe, Frank Springer, Howard Chaykin
Tinta: Terry Austin, Bob Wiaceck, Howard Chaykin, Allen Milgrom, Bill Wray
Color: Glynis Wein, Marie Severin, Janice Cohen, Tom Palmer

Formato: 336 págs.

Precio: 25 €

No sé cuántos años después una editorial española ha vuelto a publicar los cómics Marvelianos basados (libremente, sí, sí, seguro que Lucas lo tenía todo planeado…) en el Universo Star Wars y ahí estaba yo para comprarlos… Bueno, no el primer día, ni siquiera el primer mes… Pero bueno, al final acabé comprándolos…

Los primeros seis números son la adaptación de la primera película… en realidad, son la adaptación del guión, porque hay cosas que no aparecen en la misma. El guión de Roy Thomas es muy fiel al original y le aporta la agilidad necesaria para adaptarlo adecuadamente al cómic; el dibujo de Howard Chaykin es primerizo – al menos lo parece – y se despreocupa de los parecidos “reales” para centrarse en la narración… Ojo, los personajes son fácilmente identificables, pero no son exactamente iguales que los actores que los interpreten en el cine.
Una vez terminada la adaptación (que debió vender lo suyo), Thomas y Chaykin siguieron en ese universo narrando historias originales… Concretamente, una historia protagonizada por Han Solo y Chewie (¿Luke el protagonista? Ja!) en la que deben defender una aldea del ataque de un grupo de bandidos después de perder la recompensa de los rebeldes a manos de unos piratas espaciales… Formarán un grupo defensivo en el que contarán, entre otros, a un oso que tira espinas (un puercosoespín XD), un supuesto caballero Jedi (o viejo chiflado) llamado Don-Wan Kihote y mi favorito de todos, un conejo verde de casi dos metros (o más) llamado Jaxxon… que acabará liado con la única chica que se une al grupo. Bueno, se deja leer y tiene varios toques interesantes y divertidos… con un buen dibujo.
Pero Thomas y Chaykin acaban por irse y dejan sus puestos al gran Archie Goodwin y a Carmine Infantino (que nunca me ha gustado y al que he aborrecido mucho tiempo) quienes realizan una historia con todo el “grupo” sobre un planeta acuático y piratas espaciales… Está bien, pero tienen demasiados guiños/homenajes a la película como para dejarlo de lado. Si Thomas y Chaykin sólo habían utilizado a los personajes, Goodwin e Infantino toman los mismos elementos (o casi) de la película y lo trasladan al planeta acuático.
Dos números más, en esta ocasión de relleno, el primero dibujado por Walt Simonson sobre un cazador de recompensas que odia a Luke por tratar a los androides como a seres humanos (en realidad es un ciborg algo confuso); y el segundo cuenta con un argumento de Chris Claremont y dibujos de Herb Trimpe y Allen Milgrom en el que Luke recuerda su juventud en Tattoine. Bueno… es relleno. El de Simonson se salva por el dibujo y el otro… bueno, es entretenido, pero poco más.
Después del relleno, Goodwin e Infantino retoman los controles para narrar una historia en seis partes cuya primera mitad aparecerá en este tomo y el resto en el siguiente…
La historia, ya alejada de lo que se contaba en la película, transcurre en un casino espacial llamado La Rueda que, supuestamente, es independiente del Imperio, pero estos quieren meter la mano en el casino… beneficios económicos y tal. El “grupo” llega perseguido por el Imperio y el senador Greyshade (el administrador del casino) y Master.com (el ordenador central del casino) deciden apoyar al Imperio… o no. Me gustan estos números, cuanto más lejos de la historia narrada en la película, más interesantes me resultan.
Lástima que después no “sirvieran” para nada…

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