El dia que cambie a mi padre por dos peces de colores

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El día que cambié a mi padre por dos peces de colores

Guión: Neil Gaiman
Dibujo: Dave Mckean
Entintado: Dave Mckean
Color: Dave Mckean
Neil Gaiman y Dave McKean, creadores de “Las Cubiertas De Sandman” y “Mr. Punch”, nos presentan una fábula a medio camino entre el relato infantil y las narraciones psicodélicas.

22,6 x 23,6 cm.
Edición en cartoné con sobrecubiertas
56 págs. color

Precio: 18.00 €

Opinión de Eugenio

Es un cuento y como tal hay que tomárselo, ni muy en serio, ni muy de coña, todo en su justa medida.

Ya se sabe lo difícil que es trabajar con niños… no creo que estos fueran la excepción, además… son un poco cabrones. Bueno, no, en realidad sólo son niños, pero como siempre he pensado que los niños son un poco cabrones…

Pero es que Gaiman los clava, los niños son así, yo mismo hice un cambio en el colegio con un compañero (un par de estuches, no creáis) y nuestras madres fueron corriendo a deshacer el cambio. Ya sabéis como son las madres.

Porque… ¿quién no ha cambiado algo con un amigo cuando era pequeño? ¿Quién no ha recibido una bronca de su madre por haberlo hecho? ¿Y quién no ha tenido que deshacerlo y durante esa rectificación se le ha hecho el camino largo y casi eterno?

Pues Gaiman y McKean logran recuperar esas cosas en esta historia. Eso sí, mejor leedlo antes de comprarlo que luego no quiero reclamaciones de ningún tipo… Sí, me refiero a su precio normativo…

Nada más.

Aaaaaaaaaadios

Opinión de Laura

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Me encantan las historias cuya gracia reside en que los personajes se comportan como se tienen que comportar. En “El día que cambié a mi padre por dos peces de colores”, los niños se comportan como niños, las madres como madres, los padres como padres, los amigos como amigos, y los conejos como conejos. Porque vamos a ver, ¿qué haría un niño si lo que más quiere en el mundo son los peces de colores de su amigo? Tratar de cambiarlos por lo que sea, obtenerlos a cualquier precio, incluso les darían a cambio a su padre, que lo único que hace es leer el periódico. ¿Qué diría su hermanita al enterarse? “Cuando venga mamá te la vas a cargar”. ¿Qué haría el amigo? Aceptar el trato. ¿Qué diría la madre al enterarse? “Llévale estos peces de colores a Nathan ahora mismo y no vuelvas sin tu padre”. ¿Y qué haría un conejo? Encoger la nariz. Todo es una historia muy normal, una historia coherente consigo misma, cuyo único dato fantástico es que estamos en un mundo en el que un padre acepta ser cambiado por su hijo a cambio de dos peces de colores. Si hubiera hecho el cambio por un libro de pegatinas, o un juguete, podría ser una historia corriente. Incluso tienen tiempo de tomarle el pelo a un guardia con la máscara de gorila.

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La narración y los diálogos tienen ese aire de habla infantil que da más color a la historia, como muestra lo siguiente: “Le enseñé mi viejo saco de boxeo y el silbato que mamá decía que cada vez que lo tocaba le venía dolor de cabeza. Le enseñé mi vieja nave que ya no flota en la bañera, y la marioneta con los hilos enredados”.

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Y en medio de todo eso, genialidades como la que sigue: “Hay gente que tiene grandes ideas dos o tres veces en la vida, y luego descubren la electricidad o el fuego o el espacio exterior o algo así. Me refiero a la clase de ideas brillantes que pueden cambiar el mundo entero. Y luego hay gente que no las tiene nunca. Yo tengo dos o tres por semana.”

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Así que lo recomiendo encarecidamente. Ni Neil Gaiman ni Dave McKean decepcionan lo más mínimo en la elaboración de este cómic. Es muy rápido de leer. Además, el fondo de la historia, los diálogos, y las ilustraciones se compenetran a la perfección. Incluso cuenta con la aparición estelar de la Reina de Melanesia.

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3 pensamientos en “El dia que cambie a mi padre por dos peces de colores

  1. Pues… totalmente de acuerdo con tu opinión, eso sí, que miren primero el precio que luego no queremos responsabilidades por dolores de bolsillo ni cosas así… XD

  2. Pingback: De lobos, mafiosos y ángeles. « ¿Quién Me Mandaría A Mí?

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